(Hay entradas para Aries, Tauro, Cáncer, Leo, Virgo, Capricornio y Acuario, pueden buscar la que necesiten en el buscador) Los sagitario son alegres, expansivas y extrovertidas; ver a uno de ellos es como ver a una alegre pelota de goma roja rebotando por todas partes y haciendo caras amistosas. Pero su ira es temible y su vengatividad fulminante, aunque se demoran en decidirse a desplegarla. Son un signo erótico casi hasta la adiccion sexual, pero les falta el erotismo del Piscis o la sutileza del Virgo. Son el alma de la fiesta, pero no la convierten en contactos socialmente valiosos, como los Leo. Son un signo mutable, contradictorio… como su mitología.

La mitología de los centauros es bastante compleja, así que va a ser preciso partirla. Por hoy, vamos a contar de dónde salieron.

El padre de la novia

Ixión era rey de los Lápitas. Como todo linaje mitológico, el suyo es complicado. En una versión es hijo de Ares, dios de la guerra. En otra, es hijo de Leonteo, un griego de la guerra de Troya, lo que ya es  menos impresionante, teniendo en cuenta que mató a cinco personas en la guerra. Cinco. En una guerra donde incendiaron una ciudad. Finalmente, en otra versión Ixión es hijo de Flegias con Apolo, es decir, de dos hombres, orientación que apuesto que no le conocían los que han enfrentado a Flegias en Dante’s Inferno en el XBox.

De todas formas, Ixion nació de algún lado y como todo el mundo creció y quiso reproducirse, así que le pidió la mano de Dia  a Dioneo a cambio de un regalo. Dineo aceptó e Ixión no le  pagó, de manera que su suegro  se llevó todos sus caballos.

¡Y de aquí salieron los centauros!, dirán ustedes. El suegro, además de  resentido, depravado. Pues no. Luego del robo, sin que Dioneo hubiera hecho nada en contra de la honra de los animalitos, Ixión organizó un banquete para entregarle públicamente el regalo debido. Ya en el banquete, con todos los invitados, le dio de regalo una cama de carbones y leños ardientes donde lo tiró. Y lo mató, por supuesto.

En la versión de Jules -Elie Delaunay (1876) así quedó Ixión cuando supo lo mal que se tomaba la gente eso de andar matando a los suegros

Los griegos tenían leyes sumamente serias sobre la dignidad familiar. Un padre podía violar a su hijo, o llevar a su amante a vivir con su esposa, o vender a su hija al mejor postor pero de incinerar al suegro nada, de manera que ninguno de los comensales quiso acompañar al entristecido rey a realizar los ritos funerarios: Ixión quedó convertido en un paria y enloqueció.

Polvo de nube

Normalmente los dioses griegos se tomaban bastante mal delitos como los de Ixión. Pero Zeus ¡ah, Zeus! Tipos impredecibles y él. Le dio lástima del incomprendido rey. Zeus, casado con Hera, de las poquísimas deidades a las que la mitología no se preocupó en darle padres de lo intimidante que era, no tenía suegros, de manera que el asunto en cuestión le parecía un asesinato corriente. .

Zeus lo llevó al Olimpo y lo sentó a la mesa de banquetes de los dioses… donde Ixión tuvo el muy buen tino de empezar a darle miraditas y luego a echarle los perros abiertamente a Hera, la mujer de su anfitrión. Cosa que el dios no se podía creer.

Ixión con Néfele, Rubens, 1615, Museo del Louvre. Hera, el original de Nefele, a un lado. Ya decidirán ustedes si estas bellezas ameritaban el lío en que se metió el sujeto...

Y no lo culpo. Usted rescata a un loco, criminal, lo lleva a su casa, lo sienta a su mesa y el tipo quiere a su pareja de postre. Zeus decidió hacer una nube con la forma de Hera y adormecer a Ixión, quien, cuando se despertó, encontró a la mamacita de Hera a su lado y procedió a hacerle los honores. La traicionera nube era Nefele, a quien ya habíamos visto más crecidita aquí.

A ver: si uno no es capaz de distinguir una nube de la nena a la que le está tirando los tejos, se merece todo lo que le pase en adelante. Y a Ixión le pasó. Zeus no sólo lo desbarrancó por el Olimpo a punta de rayos y centellas en la verdadera tormenta perfecta: le ordenó a Ares (posible padre del reo, recuerden, para que vean la ley familiar es laxa cuando la aplica el rey de los dioses…)  amarrar al infractor a una rueda llameante que recorrería el cielo a perpetuidad (el mito no dice “el sol” ni “el carro de Helios”, debía tratarse de un cometa o algo por el estilo) por haber roto las leyes de la hospitalidad. Eso, en derecho, merece por lo menos incidente de recusación: al juez no le pareció que romper la ley para matar al suegro fuera grave, pero en cambio le pareció que cortejarle a su mujer ameritaba inventarle un tormento eterno. Ixión pasó así siglos, hasta que Zeus tuvo lástima de verlo así y ordenó que lo traspasaran al inframundo, todavía amarrado a la rueda en llamas, para no tener que verlo más.

El monte Olimpo en la actualidad. Según la leyenda, por aquí tuvo que correr Ixión mientras Zeus le quería acertar con sus relámpagos

¿Y los centauros? De la unión de Nefele con Ixión nació Centauros, que no tenía de dónde salir con forma de caballo, así que era humano. Pero horrible, jorobado y deforme, el ancestro de Quasimodo, quien al no encontrar paz huyó  a vivir como un salvaje al monte Pelión, donde encontró las yeguas de las praderas de Magnesia. Así que sí, ahora sí, de ese apareamiento nacieron los que le darían nombre a Sagitario….

(Continuará con la Centauromaquia, Hercules y los Argonautas y terminará con la mitología de la carta de tarot, dependiendo de si su acogida a la miniserie)

Tal como sus hermanitos voladores, los OSNI (ya sé que suena horrible, qué se le va a hacer…) son cautivadores y desconcertantes. A diferencia de los OVNI, los OSNI no desaparecen en los cielos sino en el agua. Como los casos que siguen.

La fosa de Puerto Rico

En 1963, mientras estaban haciendo maniobras al frente de las costas de Puerto Rico, los submarinos de la IV Flota de los Estados Unidos se toparon con algo extraordinario. El incidente comenzó cuando el operador de sonar de uno de los destructores acompañantes en superficie reportó que uno de los submarinos acababa de anunciar por radio que rompía filas para perseguir un OSNI que el sonar del destructor también había capturado. La búsqueda sería diferente a cualquier cosa que se hubiera intentado antes.

La tecnología submarina en los 1960 estaba avanzando rápidamente, pero igual las naves tenían sus limitaciones. El primer submarino nuclear de la historia, el USS Nautilus, aunque era más rápido que cualquier submarino que lo hubiera precedido, estaba limitado a una velocidad de 20 nudos (37 kilómetros por hora); el batiscafo Trieste, una nave de profundidad, podía bajar a 9150 metros pero el descenso le llevaba unas cinco horas y una vez en posición la nave no podía maniobrarse de lado a lado.

Sabiendo eso y haciendo cuentas, los tripulantes de la flota submarina quedaron anonadados con lo que mostraban sus instrumentos: el OSNI se movía a 150 nudos (273 kms/h) haciendo curvas impredecibles y podía sumergirse en minutos a 6100 metros y resurgir de nuevo sin llegar jamás a menos de 30 metros de la superficie. Ningún vehículo en la Tierra ni ningún animal era capaz de lograr semejantes números en el agua; es más, hoy en día un submarino nuclear tiene una velocidad máxima de 25 nudos (47 kms./h) y no se aproximan a los 3,000 metros de profundidad.

Once naves de cinco países diferentes registraron el objeto durante cuatro días que estuvo retozando alegremente por el Atlántico. Hasta el día de hoy no hay una explicación para este fenómeno.

OSNI con tiquete de bus

En 1964 el conductor de bus Bob Fall vio uno de los OSNI más extraños de todos. Mientras llevaba su bus lleno de pasajeros, conductor y clientes reportaron haber visto un objeto plateado con forma de cigarro clavar nítidamente en las aguas del cercano río Lea. La policía, luego de cavilar mucho en el asunto, decidió que se trataba de una bandada de patos pero la explicación era tan incongruente que sólo consiguieron quedar como un hatajo de ídem. Entre otras cosas, los cables reventados de energía y teléfono y un gran cráter en el lecho del río atestiguan en contra de los pobres paticos.

El incidente Shag Harbour

Shag Harbour es un pueblo de pescadores en la costa este de Canadá. Semejante lugar tan hosco y remoto es, para decirlo de manera simple, el gran lugar de peregrinaje de los interesados en los OSNI. Así como el incidente Rosswell, en New Mexico, es la catedral de los OVNI, este pueblo tiene una gran industria turística por este evento, aunque a regañadientes. En otras palabras, es la ocurrencia de OSNI más famosa de la historia.

En la noche de octubre 4, 1967 la Real Policía Montada vio súbitamente intoxicadas sus líneas telefónicas por reportes de un OVNI que se había estrellado en la bahía de Shah Harbour. La que dio los detalles más precisos fue Laurie Wickens quien, con cuatro amigos, vio un gran objeto (20 metros de diámetro) caer en el agua a las 11 de la noche, el cual quedó flotando a unos 300 metros de la costa y desde los acantilados se podía ver claramente una luz amarilla en la parte alta del objeto.

La Policía Montada contactó inmediatamente al Centro de Coordinación de Rescate en Halifax para ver si se había perdido alguna aeronave pero todo estaba en orden. Mientras se hacía todo este proceso, el objeto se hundió y desapareció de la vista. Cuando los barcos pesqueros locales y más tarde los botes de rescate de los guardacostas llegaron al lugar del estrellón, encontraron espuma de un amarillo intenso en el agua y detectaron un fuerte olor a azufre. Jamás se encontraron cuerpos, supervivientes ni mucho menos el aparato en cuestión.

Finalmente la Real Fuerza Aérea del Canadá declaró la ocurrencia un OVNI. Aquí hay que recordar algo: Ovni no es una nave marciana, es una sigla para cualquier objeto volador no identificado, independientemente de un origen misterioso, cualquier cosa que haya volado y no se sepa qué es finalmente pasa a los archivos con esta etiqueta. Pero dado que el objeto fue visto por última vez en el agua, los puristas alegan que es un OSNI.

El incidente Pascagoula

En noviembre 6 de 1973, más o menos a las 8 p.m. (estas cosas tienden a hacer apariciones un poco melodramáticas y suelen reservarse para la noche) un OSNI fue visto por nueve pescadores que estaban anclados en la costa de Pascagoula, Mississippi. Vieron un objeto subacuático de unos dos metros de diámetro que emitía una extraña luz ambarina.

El primero en ver el OSNI fue Rayme Ryan, que chuzó repetidamente el objeto con un remo (guapo el hombre, no vamos a decir que no). Cada vez que hacía contacto con el objeto, la luz disminuía y la cosa se desplazaba un poco para empezar a brillar de nuevo. Fascinado con la naturaleza etérea de esa cosa ahí bajo el agua, pero tampoco con ganas de sumergirse a agarrarla, Ryan llamó a los otros. Por media hora el juego del gato y el ratón siguió, hasta que Ryan le pegó particularmente duro con el remo y el objeto, supongo que ofendido de verse irrespetado de semejante manera cuando en cualquier otro lado habría causado reverencia, desapareció de la vista.

Los pescadores se movieron un par de kilómetros y siguieron pescando, pero al volver encontraron espantados el mismo objeto. Considerando que había desaparecido porque le habían pegado, de pronto ya no era tan inofensivo y decidieron avisar a la Guardia Costera. Después de una búsqueda intensiva y de interrogar a varios testigos, el informe final no fue concluyente y se limitó a reportar que el objeto descrito no se correspondía con ningún animal conocido ni aparato controlado por el hombre.

Antes de este evento, las momias causaban más curiosidad que terror, pero luego de este hallazgo estos embalsamados entraron a competir con vampiros y hombres lobo. Los norteamericanos le llaman “el rey Tut”, como íntimos amigos. Y a este simpático sujeto se le atribuye una maldición que ha eliminado a una cantidad de gente. La principal víctima ha sido la verdad histórica y un montón de cinéfilos.

La idea es que había una frase horrible mencionando alas negras de la muerte a la entrada de la tumba, sugiriéndole a los allanadores que se mantuvieran lejos del lugar. Por no hacer caso, todos, absolutamente todos los relacionados con la expedición que descubrió y desenterró la tumba de Tutankhamon murieron: el arqueólogo, el financiador, los porteadores, los excavadores, el perro, el gato y hasta un canario que andaba por ahí. De hecho, es un milagro que uno sobreviva luego de ver la máscara expuesta en el Met de New York.

Históricamente Tut no es gran cosa: subió al trono a los nueve años y murió a los 18, sus consejeros gobernaban mientras el reyecito hacía castillos de arena o jugaba a rodar por las dunas. Eran dientón, bajito y flaquito, producto de un incesto y su reinado intrascendente, pero por eso mismo parece que los saqueadores no se olvidaron de él y su tumba fue desenterrada intacta. Imponente y todo, posiblemente no era gran cosa según los estándares del rico imperio egipcio, pero como es lo que hay…

Según la leyenda a la entrada decía Aquél que entre esta sagrada tumba rápidamente lo alcanzaran las susurrantes alas de la muerte. La primera vez que Tut dijo eso fue en un periódico inglés; las frases intimidantes eran usuales pero no servían para espantar gente, sino para que las estatuas de los dioses ayudaran al fallecido a pasar al más allá, dándole ánimos. Soy yo quien aleja la arena para que no ahogue la cámara secreta. Estoy aquí para proteger a los muertos decía la estatua del dios chacal Anubis en la tumba. Pero a un reportero le pareció incompleta la frase, le faltaba… ¿cómo decirlo? Terror, así fuera de feria: desde entonces se “lee” al final Y mataré a aquellos que pasen este umbral hacia los sagrados aposentos donde vive para siempre su Alteza Real. Lo del dios puesto a barrer arena quedó de lado, pero no importa cuánto egipcio antiguo estudie usted para leer la inscripción en la colección de El Cairo, le aviso que le espera una desilusión si busca esas palabras en el original…

El ejemplo supremo que se cita para demostrar la potencia de la maldición es Lord Carnavon, el financiador de la expedición cuya muerte se atribuyó a la violación de la tumba. No importa que la historia médica diga que murió de neumonía, no, todo el mundo sabe que lo mató la maldición. Es más, en cuanto murió, su perro en Londres empezó a aullar y murió y encima hubo un apagón en Egipto. Faltó que se rasgara el velo del templo. Lo del perro no se sabe por seguro, pero sí hay casos documentados de mascotas que mueren a la distancia con sus dueños. En cuanto al apagón, aun si ocurrió, nada tiene de raro en los 1920 en una ciudad no especialmente bien planeada.

Lo que pasa es que la muerte de Carnavon fue oportuna para probar un prejuicio porque para ese momento la idea de la maldición ya estaba bien asentada. Cuando Howard Carter, jefe de la expedición, desenterró la tumba, empezó a decirse que a todos los involucrados les esperaban cosas horribles. La idea se vio reforzada cuando una cobra se comió al canario mascota de Carter, pues las cobras, en el folklore egipcio, son representantes y custodias de los faraones.

Juntando la muerte de Carnavon y el canario, el morbo de la leyenda y el magnífico tesoro, la historia alcanzó proporciones épicas. Los periódicos competían por el ángulo más sensacionalista. Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, por ejemplo, afirmó que los antiguos egipcios inventaron la guerra química: según él, estos sacerdotes dejaban esporas mortales para infectar a los saqueadores de cosas como… neumonía. De lo que había muerto Carnavon. Así que entre los médicos más demostraban el cuadro que había matado al noble, más demostraban la maldición, sin importar que Carnavon llevara 20 años de pésima salud.

La maldición sería creíble si todos los participantes hubieran sido masacrados, ojalá en accidentes bizarros como los de Destino final. Pero aquí los historiadores de maldiciones se tienen que esforzar bastante: el cuento es que la maldición se demoró en unos casos más que en otros, tomándose su tiempo, pero al final los alcanzó a todos. Pues sí, seguro… ¿qué culpa tenían los egipcios de que sus momias necesitaran tiempo para recuperar fuerzas entre cada asesinato? Howard Carter, el que verdaderamente encontró y violó la tumba vivió 17 años más, diez trabajando en las excavaciones. Richard Adamson, un guardia que durmió en la tumba, murió en 1982 a los 81 años y la hija de Carnavon, que entró con él, murió en 1980 a los 78. Pero que se murieron todos, se murieron todos, si fue o no la maldición le queda a cada quien, que aquí se respetan todas las creencias. Pero básicamente lo más duradero de toda esta historia… es el mito de la maldición.

 

Docenas de artistas han hecho covers de esta canción, pero no es famosa por eso sino por la cantidad de suicidios que le atribuyen. Tiene su propia película, Gloomy Sunday, de donde salió el extracto del comienzo (1999; Rolf Schübel) Según la leyenda, hasta gente que no la entiende se ha matado con ella. ¿Se atreven?

En 1933 el húngaro Rezso Seress trabajaba como pianista en un restaurante. Tenía 34 años, luchaba por ser compositor exitoso pero cuando su novia lo dejó, aburrida de verlo deprimido, él optó por ese clásico del despecho: encerrarse a invocar lástima pero canalizando su frustración en sus canciones y escribió una tenebrosa balada a la que llamó “Szomorú Vasárnap” o “Domingo sombrío”, que trataba de alguien cuyo amante ha muerto dejándolo plagado de sentimientos suicidas.

El domingo es sombrío, mis horas no tienen sosiego.

Queridísima, las sombras en las que vivo son innumerables.

Pequeñas florecitas blancas no van a despertarte,

no allá donde el coche negro de la pena te ha llevado.

Los ángeles no consideran la idea de devolverte alguna vez.

¿Se enfurecerían si pienso en alcanzarte?

Domingo sombrío

Me encantaría decirles que domino el húngaro y que es una traducción fiel, o por lo menos que utilicé la versión de Nino Bravo o Camilo Sesto, pero la verdad es que no habló magiar y no sé de nadie que la haya cantado en español, así que traduje el cover que hizo Holiday.

Seress incluyó “Domingo Sombrío” en su reportorio. Aunque escribirla le había retorcido las entrañas y las audiencias quedaban visiblemente entristecidas, le parecía su mejor obra y decidió publicarla como cuadernillo: en los 1930 las canciones eran más populares en cuadernillos con pentagrama para tocarlas en el piano de la casa que en discos.

Seress mandó la canción a casas de música en Hungría, Francia e Inglaterra, pero todas lo rechazaron y por la misma razón. Por increíble que suene en esta época de emos cuando los sellos musicales matarían por una canción que los mandara a abrirse las venas, las respuestas eran del tipo “Es terrible el sentimiento de desesperación de principio a final, francamente no creemos que nadie quiera algo tan deprimente”. Finalmente en 1935 una editorial la publicó permitiéndole a Seress cobrar modestas regalías.

Según la leyenda los problemas comenzaron en febrero de 1936 cuando la policía de Budapest investigó la muerte de Joseph Keller, zapatero, encontrado con una nota de suicidio decía “Domingo Sombrío” y que su tumba fuera adornada con cien “pequeñas flores blancas”. Cuando los periódicos reportaron la conexión con la canción, la curiosidad disparó sus ventas. Pero, de forma inquietante, también el número de suicidios supuestamente relacionados:

  • Dos ahogados aparecieron en el Danubio aferrando el cuadernillo de “Domingo Sombrío”
  • Cuando una banda de gitanos tocaba la canción en Roma, dos turistas se pegaron un tiro.
  • En Viena un hombre entró a un night club, pidió la canción y en cuanto la banda acabó dio las gracias, salió a la calle y se pegó un balazo.

Y, señores, para los que hayan sentido alguna vez un horrible despecho, aquí su reivindicación: una mujer de Budapest que se envenenó fue identificada como la exnovia de Seress, la inspiración de la canción. Su nota de suicidio sólo decía “Domingo sombrío”

Después de 18 suicidios la policía de Budapest les pidió a músicos, orquestas, estaciones de radio y bares dejar de tocarla y a las tiendas dejar de vender cuadernillo y discos. Cosa que no detuvo la mortífera ruta de la canción: alimentada por la controversia de “la canción suicida húngara”, se volvió un éxito en toda Europa y fue vinculada con más suicidios, incluyendo un tendero de Berlín que se colgó sosteniendo el cuadernillo y un hombre en Bruselas que al oír a un mendigo saltó inmediatamente a su muerte desde un puente.

 

Es el siglo XX. Hablamos de música, radio, entretenimiento… ¿alguien cree que los Estados Unidos se iban a quedar fuera del ajo? Cuando las noticias cruzaron el Atlántico un letrista de Hollywood (cliché, pero ¿de dónde más?), Sam M. Lewis, compuso una versión en inglés que fue grabada en 1936 por el popular Hal Kemp y llevó más de 21 ensayos acabarla porque alteraba a los músicos. Desafortunadamente la canción no había llegado sola de Europa y se había traído su reputación: un estudiante de Ohio se convirtió en su primera víctima trasatlántica al matarse en mayo de 1936. Y eso que aquí pueden oír que el tono ligeramente jazz de esa versión le quita un tris de tragedia.

En 1941 Billie Holiday grabó la versión que se convirtió en best seller en USA e Inglaterra. Pero su sello, temiéndose más suicidios hicieron que Lewis escribiera otra estrofa más optimista; básicamente el narrador acaba diciendo que la desesperación fue un mal sueño y en realidad todo está de lo más bien. No funcionó: una secretaria de New York se mató dejando una nota donde pedía que se tocará “Domingo Sombrío” en su funeral. Uno diría que la pobre no se quería ir sola y ya que estaban en un velorio…

La BBC decidió sólo transmitir una versión instrumental en Londres. Amordazar la canción tampoco sirvió: en 1941 un policía investigó por qué la versión instrumental sonaba sin parar en un apartamento. Al entrar, encontró una mujer muerta sosteniendo un frasco de pastillas. La BBC, que ya tenía suficientes complicaciones en medio de la guerra para lidiar una canción embrujada y la prohibió de una vez en todas sus versiones, veto que mantuvo hasta 2002.

“Domingo sombrío” fue vinculada a casi 100 suicidios y atormentó a su compositor. Alguna vez dijo: “Esta fama fatal me hiere. Lloré todas las decepciones de mi corazón en esta canción y parece que otros con sentimientos parecidos encontraron en ella su propio dolor” Seress resultó otra baja de su creación cuando se lanzó por una ventana en 1968.

Se ha debatido años: ¿la gente se mata porque una canción increíblemente triste destruye su voluntad de vivir? Algunos señalan que Europa en los 1930, con inminente segunda guerra mundial y fascismo en furor, no era propiamente un lugar feliz. Y Hungría tenía una de las tasas de suicidio más altas del mundo (todavía, fenómeno que ha dejado perplejo a un ejército de psiquiatras). Las muertes jamás alcanzaron el rango epidémico de Hungría en sus dos primeros años, aunque los seguidores de la historia han rastreado la última víctima hasta 1997 en Escocia. Los “defensores” de la canción le achacan la pérdida de potencia mortal a las traducciones.

Como sea, la canción sigue siendo una favorita con sus hipnotizantes melodía y letra y, claro, por su leyenda negra. Entre otros la han grabado Ray Charles, Branford Marsalis, Marianne Faithfull, Björk, Sinead O’Connor y Elvis Costello.

urania26

El 21 de febrero entramos al signo Acuario (en estos días me referiré al engendro del signo 13, que no es ninguna noticia: hace siglos el sol está descoordinado respecto a los signos del zodiaco) representado por el Aguador, razón por la cual mucha gente, incluso nativa del signo, cree que su elemento en agua cuando en realidad es aire.

Los Acuario, regidos por el acuoso Urano, tienen una aproximación algo infantil pero bastante sabia ante la vida. Pero también son impredecibles, excéntricos y erráticos: los nativos de este signo tienen toda una reputación de tener un comportamiento… inimitable y muy propio de ellos, por decirlo de alguna manera. Tratar de adivinar lo que va a hacer un sujeto de estos puede ser una tarea condenada al fracaso. Y ponerlos en un trabajo altamente repetitivo y pretender amarrarlos por la rutina tampoco suele funcionar bien. No en vano el Aguador en realidad es un copero, reparte licor,tiene una historia traumática y participa en todas las fiestas del Olimpo. Conozcan a Ganimedes.

Pero primero, Hebe

450px-Canova-Hebe_30_degree_view

Hebe, llamada Juventas por los romanos, es un mito que inexplicablemente ha escapado a la mirada de las fanáticas de género. En un mundo eminentemente patriarcal, donde las mujeres apenas si podían aspirar a participar de una fiesta, banquete o francachela con labores casi de servidumbre (las orgías eran otra cosa, pero los griegos a veces hasta de eso las sacaban como veremos) repartiendo licor, sirviendo comida y básicamente sirviendo de adorno, Hebe es la encarnación perfecta de eso.

Hija de Zeus y de Hera, los gobernantes del Olimpo, sirve a los dioses su licor divino, la ambrosía, en sus fiestas y “se ocupa de Ares” dice un verso de la Odisea y no vamos a entrar en chismes para entender semejante afirmación. Según otra parte del mito, cuando Hércules subió al Olimpo, Hebe le fue concedida como esposa y a ella, como dote, se le entregó la juventud y la belleza eterna. Es decir, la flaca sexy de mirada fatal del Hércules de Disney que en la película se llama Megara viene siendo Hebe.

Hebe es la encarnación de la juventud y siempre anda con Afrodita, el amor y con Harmonía, la gracia, una trinidad inseparable. Básicamente, si uno quiere ser cínico, Hebe es una adolescente eterna, preciosa, que siempre anda con las otras niñas más populares de la clase y siempre se junta con los tipos más indeseables, brutos y peleadores de su entorno. Cualquiera que alguna vez haya sido despreciado por las niñas más lindas de la clase o de la cuadra por no tener la estatura suficiente o la cara de pandillero necesaria puede vibrar con esta historia: Hebe es una mimada de la vida, casi que uno siente que es una mocosa malcriada pero por joven y bonita siempre está en las mejores fiestas, sin hablar mucho pero feliz de ser un adorno para compartir la compañía.

Ahora sí, Ganimedes

Ganymede_(Rubens)

Las mujeres ahora tienen plenos derechos y no dependen de los hombres o exclusivamente de su belleza para llegar lejos, aunque ocasionalmente ayude. Pero en Grecia las feas debían pasarla bastante mal, siendo como era una sociedad que alababa la estética. Hebe, como explicaba, es el arquetipo de lo mejor que podía esperar una chica joven y bonita. Y hasta de eso la sacaron. ¿No les digo que las feministas tienen derecho a protestar?

El nombre de los troyanos, los que un día fundaron la ciudad de Troya, ciudad que según el cine tuvo como única misión que un día Brad Pitt pudiera conquistarla vestido de falda y al diablo con Aquiles y la Ilíada, viene de Tros, cuyo hijo Ilo fundó la ciudad (la palabra Ilíada, el título del poema de Homero que cuenta las aventuras de Aquiles, viene de Ilión, el nombre griego para Troya, que a su vez venía de Ilo) que se iría al demonio con el caballo.

El otro hijo de Tros y hermano de Ilo era Ganímedes. Este muchacho, el menor de los hermanos, no fundó ninguna ciudad, no levantó murallas con ayuda de Poseidón, no estableció un emporio comercial… pero era lindo. Muy, pero muy, pero muy lindo. Lo cual quiere decir que es famoso en la mitología, una luna de Júpiter se llama como él, mientras que de Ilo, fundador de ciudades y uno supone que feo, dado que le tocaba trabajar para hacerse un puesto en el mundo, no se acuerda nadie.

Según un mito, el menos conocido y repetido, a los dioses Ganimedes les pareció tan pero tan bonito, que decidieron que estaba mejor con ellos que por acá en la tierra y decidieron raptarlo para que fuera su copero, es decir su barman en sus fiestas, como Tom Cruise en Cocktail hace 22 años. A Tros lo compensaron con un par de caballos blancos y el viejo se fue muy contento por el trato.

Pero el otro mito es más complicado y, por morboso, mucho más repetido: Ganíemedes no deslumbra a todos los dioses con su belleza, sólo a uno, la medio bobadita de Zeus, a quien ya vimos que hasta en toro se convirtió para raptar a Europa en Tauro. Ahora, seré muy machista y falócrata, pero hasta cierto punto se entiende que si uno es el rey de los dioses y se puede dar el lujo, va y rapta a una mujer preciosa. Pero como dice un amigo mío, Zeus pateaba con ambas: enamorado de Ganimedes, se convierte en águila, lo rapta en el monte Ida y lo vuelve su catamito (los griegos son buenísimos para no decir las cosas como son: tuve que ir al diccionario para ver que “catamito” es “el joven que accede a una relación pederasta y sexual con una persona mayor a cambio de dinero o posición). Y el monte Ida es la cadena Kaz Dag en Turquía donde como que pasaba de todo.

Y así son los acuarianos: algo despreocupados, imaginativos, sólo comprometidos con una tarea que de verdad les guste, ampliamente sociables, un poco locos y festivos, violentamente decididos a ascender socialmente, revolucionarios y un poco nostálgicos de tiempos más fáciles… antes de que se llevaran a su patrón a hacer cabriolas de bar al Olimpo.

Luis Felipe Tenorio – lf tenorio – La Experiencia Tarot, Cali, Colombia.

El fenómeno de Emmet Fox (y a partir de él el de Connie Mendes y el renombre que tiene en el pensamiento místico el Conde de Saint Germain, de lo que hablé en otro artículo) sólo se puede entender en un contexto mucho más amplio, que lleva a finales del siglo XIX, al comienzo de la cristiandad o a una época muy, pero muy anterior a Cristo, según como uno quiera verlo.

Emmet Fox no es famoso por la claridad de su pensamiento, la razón es más fácil: en la Gran Depresión Fox era el ministro de cualquier confesión que más gente convocaba a una reunión. Se daba el lujo de meter 5,000 personas al Hipódromo de New York. Fox no era un filósofo, era una celebridad, con un mensaje que mucha gente anhelaba; aquél de que cada uno es dueño de su destino. Su eco en los medios de comunicación y sus audiencias en cierto sentido probaban que tenía razón.

Ahora, Fox no era un conferencista cualquiera: era un ministro de la Iglesia de la Divina Ciencia. Esta iglesia era una de las de un fenómeno que surgió a finales del siglo XIX en Estados Unidos, el Nuevo Pensamiento, que pasaría a ser la Nueva Era. Sus creencias se resumen en que el espíritu es la realidad y por tanto el espíritu individual puede modificar el mundo, pues cada uno posee una chispa de divinidad que puede usar. De eso se deduce que es posible sintonizarse con la divinidad, que por supuesto es toda bondad, haciendo el bien en el mundo mediante habilidades como la sanación por la mente y el pensamiento positivo.

¿Suena parecido a “El Secreto” y la Ley de Atracción?. “El Secreto” no es tal, como sugiere el libro de ventas multimillonarias, que dice que ha llegado a contarnos lo que pocos sabían. Difícilmente puede ser un secreto algo que oían cinco mil personas una tarde, tenía semanario (el “Nautilius”) y para los primeros 1900 había una explosión de libros de autoayuda prometiendo prosperidad usando la Ley de la Atracción, escritos por gente como Wallace Wattles. Un grupo formal (la iglesia) y un texto apela a ese mecanismo académico de demostrar mediante autoridades, aunque en este caso las autoridades lo eran por citarse y reunirse entre ellas.

A comienzo del siglo XX se creía que la ciencia era la respuesta a todo y el progreso imparable. Sabemos qué fue de esas ideas cuando estalló la guerra mundial, pero para 1900 nada de eso aparecía en el horizonte; no es casual que la agrupación de Fox incluyera en su nombre la palabra “ciencia” y hablara de “leyes”. En ese contexto sustentaban sin pudor (herencia que arrastramos) sus creencias con fenómenos como el electromagnetismo, la gravedad, la electricidad y buscaban su incidencia en la vida espiritual. Los astrólogos hablaron de influencias electromagnéticas de los planetas, los interpretes de los sueños de “corrientes cósmicas” a las que se conectaba el voltaje cerebral y todos escribieron discursos “técnicos”, sin usar una ecuación. Es curioso, pero la Iglesia de la Ciencia usó el nombre peleándose con el método científico.

Ciertas cosas no pueden olvidarse en esto del Nuevo Pensamiento y su hija más querida, la Ley de la Atracción. Lo primero, el movimiento fue un producto feminista, de mujeres impedidas para formarse como oficiantes pero que tenían una larga (y a su manera respetable) tradición en las creencias heterodoxas de las cuales echaron mano, aprovechando que lo que era “brujería” ahora pertenecía a ese dominio recién descubierto, la “mente”. Lo segundo es que es un movimiento permitido por la potente industria editorial que se desarrolló a finales del siglo XIX, cuando se encontró un modelo de negocio para comerciar ideas. Y lo tercero es que es el resultado de cantidad de creencias que incluyen navajos e hindúes, pasando por las sociedades secretas tan de moda.

La promesa de Fox (y antes Emma Curtis Hopkins y Myrtle Fillmore) se incrusta en un debate de albores del cristianismo. Por un lado, el universo puede ser creación de Dios, el que fuera, y por tanto es diferente a él (es la creencia del cristianismo). El otro punto de vista es que el universo es emanación de Dios y por tanto es Dios (es la creencia de los hindúes y pueblos como los navajos). Lo primero significa que debemos implorarle a Dios y depende de él atendernos. Lo segundo nos vuelve dueños de nuestro destino, Dios nos ha delegado su poder, no tenemos que molestarlo y el resultado de nuestras acciones es nuestro. La idea era reconciliar esos discursos y recurrieron a determinadas interpretaciones bíblicas, enfatizando la humanidad de Cristo.

A mí me gustan elementos de esas creencias, como no molestar a Dios para todo y ser los dueños de nuestro destino. Pero me molesta que ese movimiento amorfo haya empaquetado creencias anteriores sin entenderlas ni estudiarlas, y descontextualizado la ciencia con el fin de ponerla a su servicio disfrazando su discurso con palabras imponentes, manipulando personas que necesitan creer en algo con discursos que parecen mercadeo, todo para sustentar una industria vergonzosa. Fox al menos hizo algo bueno: usó su reconocimiento para ayudarles a los alcohólicos y aplicó a esta dolorosa enfermedad sus ideas. Exitoso o no, es más de lo que han hecho la mayoría de los autores que sólo quieren cabalgar esa ola rugiente.

Es un ejercicio divertido cruzar los signos con aspectos de la vida: cómo son los Aries trabajando o los Sagitario criando hijos o los Libra ante una crisis. Sin embargo, el aspecto que suele ser más relevante para la mayoría de las personas es el sexual y las relaciones de pareja. Sin embargo, tengan en cuenta que una pareja se hace entre dos, que lo que tensiona a unos puede ser lo que otros necesitan, así que esto es un resumen general pero, como muchas cosas en astrología, no por eso es menos útil. Van los tres primeros signos:

Aries: Es imponente (las cosas se hacen como y cuando yo diga) y demandante (no es para más tarde ¡es para ya!). Por otro lado, es una pareja dotada de inocencia y capacidad de asombro conmovedores, prácticamente no hay nada que no quiera ensayar porque se lo propone alguien que ama, aunque rara vez tomará el Carnero la iniciativa de proponer. Tiene fe ciega en sus capacidades y un coraje descarnado que le dan aire de caballero andante. Y siendo tan agresivo, el sexo no iba a ser la excepción: con más energía que técnica, este amante siempre va a querer dominar y fijar la agenda de cualquier relación o encuentro… y se sale con la suya a pulso y bravata. No es inclinado a la innovación o a leer “Hacerle el amor a su pareja” pero su desbordante energía y entusiasmo lo compensan.

Tauro: Ha aprendido que el buen comportamiento y la paciencia lo consiguen todo. Siendo un alma joven es sumamente sensorial y sensual: usa a tope sus sentidos y desprecia a quien no tiene gusto. Un Tauro en plan de conquista casi con seguridad va a lograr su cometido contra todos los pronósticos: es paciente, perseverante y convencido de ser una buena opción y aunque no es un galán de novela, sabe presentarse con un aura confiable y sólida que va ganando atractivo. Por otro lado, puede ser bastante terco y lleno de prejuicios. En el sexo exigen comodidad, delicadeza y confiabilidad: nada de “aquí te pillo, aquí te mato”, primero una cena romántica, buen vino… y no se les ocurra tratar de llevarse a Tauro a la cama agrediendo su sentido del olfato.

Géminis: Los Gemelos pueden poner de los nervios por la misma razón que resultan encantadores cuando se lo proponen: son impredecibles. Nunca nadie se ha aburrido con un Géminis: uno puede aburrirse de sus cambios de humor, pero la persona como tal jamás es aburrida. Es versatil, perspicaz y flexible. Dotados de una soberbia capacidad de comunicación, creen a pies juntos que el amor entra por los oídos y se venden con facilidad. En el sexo adoran cosas nuevas, leen con placer casi morboso artículos para ser mejores amantes y quieren cosas divertidas y excitantes. No entienden por qué ponerse límites y no les interesa dominar o ser dominados si eso significa una nueva experiencia. Voraces usuarios de juguetes sexuales, será mejor que su pareja se prepare para una relación fogosa y extenuante.

Otra lectura de Luis Felipe Tenorio y La Experiencia Tarot, desde Cali, Colombia. Esta respuesta corresponde a una persona que hizo una pregunta y seleccionó sus propias cartas. La respuesta sólo es válida para ella y se propone solo como ejemplo y tema de discusión. El procedimiento para hacer preguntas está http://luisftenorio.wordpress.com/lecturas-en-linea-procedimiento/ . ¡Los invito a leer otros artículos y ejemplos de lectura en esta bitácora y a compartir La Experiencia

Me pregunta esta consultante por su relación con su actual pareja. Tus cartas, La Justicia, el 10 de bastos, La Fuerza (inv.)

Empiezo por decir que es una lectura bastante rara, de esas que uno se sorprende cuando se las encuentra. En primer lugar, hay un debate hace literalmente un siglo por la numeración de La Justicia y La Fuerza: en muchos mazos están intercambiadas. Por otro lado, la sucesión numérica es casi perfecta. Y finalmente, es diciente que lo que separe esos dos arcanos sea precisamente el 10 de bastos.

Bueno, después de la parte pedante y académica (pero es que de verdad, la lectura es tan llamativa… ¡en fin!) vamos a lo nuestro. La Justicia en la posición de fundamentación suele ser un campanazo que uno no quiere oir: nos pregunta si no somos nosotros mismos los que hemos permitido que nos lleven a una situación que no nos gusta y de la que no sabemos como salir. La Justicia es una carta que siempre nos recuerda que la peor traición es la que cometemos con nosotros mismos y que en nombre del amor, del futuro y la relación uno no puede aguantar lo inaguantable y tolerar lo intolerable y ahora uno tiene lo que se merece. Eso nos lleva a la posición actual, el 10 de bastos, una carta cargada de preocupaciones, tristeza y dedicada a recoger amorosamente de la vida diaria todas las razones por las cuales las cosas no pueden salir bien. Eso, que por supuesto también es un un problema de actitud, no quiere decir que esos problemas sean inventados, claro que existen. Y así llegamos a La Fuerza en el desenlace; la paciencia, la sutileza y la idea de ceder ahora para ganar más adelante se están agontando y ahora lo que está quedando es un afán controntacional que no deja nada bueno.

La promesa del tarot: hay ciertas lecciones de vida que son horribles, en especial las que se relacionan con ponernos un espejo para ver cuál ha sido nuestro papel en una determinada situación. Esta es una de esas, pero lo que te estás jugando, claramente, no es solo la relación como tal, sino tu futuro, tu felicidad y tu capacidad de relacionarte adecuadamente en pareja. Y no parece realmente que tu actual relación sea el lugar para aprender todo eso, sino más bien lo contrario, así haya tenido cosas maravillosas en algunos momentos.

La sal fue la primera sustancia descubierta para sazonar la comida. Alteró tan dramáticamente sus hábitos alimenticios, que no es de ninguna manera sorpresivo que el hecho de regar el precioso ingrediente fuera visto como tentar la mala suerte.

Pueblos como los sumerios, los egipcios, los asirios y los griegos, creían en hacer pequeños gestos que anularan el daño de regarla, como arrojar una pizca por encima del hombro. Entre los romanos la sal era apreciada para mejorar el sabor de la comida o tratar heridas (¿han oído aquello de “echarle sal a la herida” como el colmo de la sevicia? Pues no vayan a creer…) y acuñaron expresiones de nuestro lenguaje. Petronio, en El Satiricón cuenta que decirle a un soldado que “no valía su sal” era un agravio; a los soldados se les daban mesadas especiales para comprar raciones de sal; esas mesadas se llamaban salarium y, por supuesto, son el origen de nuestra palabra “salario”. Mesadas especiales, no es que les pagaran con sal como dicen algunas leyendas.

La zona medieval de Salzburgo

Hacia el año 6500 a.C. ya había gente en Europa dedicada a una intensa actividad minera en Hallstein y Hallstatt, actualmente en Austria, aunque la mina más antigua está en Yuncheng, China. Los depósitos de Austria están cerca de la ciudad que Mozart, entre otros, haría famosa: Salzburgo, que significa “ciudad de sal”. La sal servía para purificar el agua, preservaba carne y pescado, mejoraba el sabor de la comida y los hebreos, los griegos y los romanos la usaban en sus más importantes sacrificios, una ofrenda casi comparable a un metal precioso: aparece en 35 versículos diferentes incluyendo uno de los más notables, pues de todas las sustancias en que Dios hubiera podido convertir a la mujer de Lot, eligió precisamente la sal.

Para quien no conozca a Lot, la historia en sesenta segundos: Dios planea la destrucción de unas ciudades, de las cuales las más destacadas son Sodoma y Gomorra y envía a dos ángeles como última oportunidad: si encuentran un solo hombre justo allá, no las destruye. No sólo no lo descubren sino que se exponen a una violación masiva por los retorcidos ciudadanos, así que le ordenan a Lot y sus familia huir sin mirar atrás. Ni Lot ni sus yernos tienen muchas ganas de obedecer, hasta que los ángeles casi literalmente los sacan de las mechas. En la huida, la mujer de Lot mira atrás y se convierte en una estatua (otros dicen que un pilar) de sal.

Lot ha atraído cantidades ingentes de atención a lo largo de la historia y suele mostrarse como un ejemplo de que es por lo menos dudoso creer en el infinito amor de Dios por su especie favorita, considerando la masacre. La gran pregunta, por supuesto, es el método usado; la tradición habla de azufre ardiente pero en los 1950 esa visión se actualizó a la luz de Hiroshima y surgió la solución definitiva al misterio: se trata del más exitoso bombardeo atómico de la historia.

Lot y sus hijas, por Rubens. Es asombroso lo que se parecía la moda semita de veinte siglos antes de Cristo a la holandesa del siglo XVIII. Y Lot no se ve borracho, lo que se dice borracho!

Esa gran pregunta ha ocultado otras más pequeñas y detalles escandalosos. Porque simbolismos aparte Lot no se ganaría ningún premio de Ser padres hoy: insiste en albergar a un par de desconocidos (que resultan ser ángeles, pero Lot ni lo sospecha) y cuando los habitantes de Sodoma rodean la casa para que entregue a los huéspedes y “conocerlos” (“conocer” en la Biblia no incluía presentaciones; si uno le presentaba una hermana a un amigo y él decía “Ya la conozco” la cosa podía acabar en gresca) Lot no encuentra mejor distracción que ofrecerles a sus hijas vírgenes “para que hagan con ellas como les pareciere”. A saber a qué negocio se hubieran dedicado las chicas el resto de su vida y si no hubiera quedado sancionado el sexo grupal donde los sodomitas acepten la paternal propuesta. Los predicadores suelen minimizar este gesto alegando que en esa algazara nadie piensa bien.

Luego viene lo de la mujer y aunque parezca mentira, hay libros acerca de la posición de la señora en la caravana que huía de Sodoma. Si iba adelante ¿por qué Lot no le impide mirar? No es algo que uno haga súbitamente, su marido debió tener todo el tiempo para detenerla a bofetadas amorosas, como decían los padres de mi colegio que eran los coscorrones de la Biblia: puro amor. Y si iba atrás ¿cómo sabe el que escribe la historia que se volvió sal? ¿Volvieron a buscarla? Y cuál fue su destino? ¿La enterraron, se la llevó el viento, acabó en la sopa? Si faltara el elemento escandaloso, las hijas de Lot deciden preservar el linaje de su padre. ¿Le sugieren buscar otra mujer? ¿Le organizan una cita con una amiga? ¿Lo ponen en una lista de contactos? Pues no, deciden tomar el asunto en sus… manos, digamos: lo emborrachan, lo “conocen” y cada una tiene un hijo. Uno supondría que si hay yernos había linaje, pero si ya nos piden creer que siendo casadas no han conocido varón, uno tiene que abrirse a posibilidades inéditas. Es curioso que nadie haya dicho que esa historia valida el incesto (los musulmanes, para no complicarse, la sacaron del Corán)


El agüero de la sal tiene un giro curioso que Dan Brown hubiera podido usar en El código Da Vinci no digamos como un artificio muy relevante de la trama pero sí como una anécdota de ambientación. La última cena, de Leonardo Da Vinci, que juega fundamental papel en la novela, señala agudamente la relevancia de este agüero: en la pintura se ve que Judas ha regado la sal, resaltando en cabeza suya la inminente tragedia.

La pintura merece pequeña elaboración. Algunos teóricos de conspiración recientes, pues no hay documentos contemporáneos a Da Vinci que los sustenten y sus conclusiones muestran más bien una lógica imaginativa, afirman que Judas y la sal demuestra que Da Vinci era gnóstico. El razonamiento es como sigue: los gnósticos creían que Judas no era traidor sino santo y se vio obligado, por un destino superior (para hacer la cosa más conspirativa dicen que por instrucciones secretas de Jesús) a desempeñar el ingrato papel con que pasó a la historia. Y es que si alguien no comete la traición, adiós crucifixión y resurrección y a Cristo le hubiera tocado esperar muerte natural a los ochenta para reunirse con su Padre sin haber cumplido su misión. La sal de Judas en La última cena, razonan estos gnósticos de supermercado (raro es el que ha leído literatura gnóstica de verdad, apenas placebos, lo cual no me parece censurable si a ellos eso les sirve, pero dejemos las cosas claras) simboliza la muy mala suerte de Judas por su tarea. Ergo: no fue una decisión personal, creían los gnósticos. Ergum: Da Vinci era gnóstico. Y el cuento ha hecho carrera.

Aunque nominalmente los ángeles del y del Nuevo Antiguo Testamento son los mismos, su actitud sufrió tal cambio que uno piensa o bien son homónimos (unos príncipes angelicales nuevos pasaron a buen retiro a otros más antiguos que se llamaban igual, o ni siquiera eran nombres propios sino títulos: el “Miguel” de las legiones celestiales es su general, indistintamente de quién ocupe el cargo) o recibieron un seminario para dejar de hacer uso desmedido de la fuerza.

Los ángeles del Antiguo Testamento hacen pensar que aquello del “Dios de los ejércitos” no es por hablar. Y no se refería al ejército judío: con uno sólo de esos ángeles de soldado ya se bastaba y se sobraba. Los ángeles en el Antiguo Testamento nada tienen que ver con “Ángel de la guarda, mi dulce compañía”, que de dulces poco. Sus apariciones eran temibles y ni una sola vez aparecen para dar mensajes sino para ejecutar órdenes horrorosas.

La masacre del ejército de Senacquerib por el ángel, versión de Doré

A veces defendían al pueblo de Dios: 2Reyes dice que el rey Ezequías rasgó su ropa por las blasfemias del rey asirio Senacquerib, quien sitiaba a Jerusalén, ante lo cual el profeta Isaías le dijo que Dios se haría cargo. Y tal cual, 19:35 en ese libro dice que Dios envió al ángel de la muerte a matar a ciento ochenta y cinco mil asirios.

Pero a veces le ajustaban las cuentas al mismo pueblo de Dios: 1 Crónicas capítulo 21 cuenta que David ordenó un censo y por eso Dios le envió a su ángel y le dio a elegir entre tres castigos a cual más de horribles. David eligió y el ángel procedió a matar de peste a setenta mil hombres. No fueron más porque cuando el ángel comenzó la destrucción de Jerusalén, Yahvé se conmovió y le ordenó detenerse cuando ya tenía la espada desenvainada. La última vez que Dios había hecho a sus ángeles un encargo parecido los mandó a darse una vueltita por Sodoma y Gomorra.

Los ángeles del Antiguo Testamento no aparecen para dar mensajes ni sirven como guardaespaldas de niños. Jacob sueña con ellos subiendo y bajando una escalera y luego encuentra un “ser” con el cual pelea. Algo va de unos ángeles que recorren gradas como burocracia celestial, a un ser salido de la nada que casa pelea no se sabe por qué y que, viendo que no puede vencer a Jacob, tramposamente lo toca en la cadera y se la fractura. Uno se pregunta cómo puede alguien, cualquiera que sea, luchar con una entidad que con ponerle un dedo le descoyunta la pierna. Es que Jacob era protegido de Yahvé… Pues también el ángel es enviado por Él, piensa uno. Pero es que Dios necesitaba probar a Jacob. OK pero ¿cuál era la prueba, si la batalla aparece en Génesis 32:24: “Y así quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba”: la explicación de que a Jacob le toqué enfrentar a un tipo que rompe piernas con un dedo es que se queda solo.


Confesión: en mi mente he vinculado esta historia con un héroe de mi infancia (aceptando que es la segunda vez que lo cito en este blog, no era tampoco mi favorito aunque pudiera parecer que sí; es sólo que en serio he hecho la comparación), Mazinger Z, un superrobot hecho de japonio diseñado con tecnología micénica tres mil años anterior a Cristo, el cual enfrentaba a los robots del doctor Infierno. Nunca cuestioné tan tóxico brebaje: acepté sin chistar que los griegos construían robots atómicos, pero mi pregunta era otra. Entre sus armas Mazinger tenía rayos fotónicos para derretir a sus enemigos. En el show semanal tenía dos combates; en el primero le daban una solfa y al segundo vencía, pues cuando ya le iban a dar otra paliza, Mazinger usaba los rayos fotónicos, derretía a su adversario y fin. Mi pregunta era la que me he hecho con la pelea de Jacob: ¿por qué Mazinger no usaba los rayos de una? Por supuesto, porque no habría show. Pero aquí la pelea empieza y termina en un versículo ¿cuál es el sentido de que el ángel no le arranque piernas, brazos y hasta la cabeza a los dos segundos? El único sentido parece sentar la mitología fundacional del pueblo elegido.


Faltando datos de otros municipios, a los ángeles del Antiguo Testamento se les pone en la cuenta medio millón de muertos y ser creyente no es garantía de quedar fuera de su ira. Considerando la población de la zona, se necesitaría matar decenas de millones de personas hoy para igualar la marca: Dios debía andarse con cuidado con estos sujetos cuando usaba la expresión “castigo ejemplar”. Pero no siempre era justicia en masa: cuando la burra de Balaan se empeña en no moverse, como aparece en Números 22, el hombre la muele a palos pero el animal estaba salvándolo. ¿De qué? De un ángel que lo esperaba para matarlo. La burra, para dejar el punto claro, abrió la boca y se lo explicó para que no la siguiera azotando.


Los primeros ángeles parecidos a nuestra idea aparecen en la literatura del destierro a Babilonia, cuando se desarrolla la angeología judía. El libro de Daniel incluye dos historias. En la primera, cuatro jóvenes judíos son lanzados a un horno por negarse a postrarse ante un ídolo; cuando el rey Nabucodonosor se asoma, los vio retozando con un ángel. Resultado, el rey no se convierte pero ordena dejar en paz a quienes adoren a tal Dios. En una segunda ocasión, Dios manda a su ángel a cuidar otra vez a Daniel, esta vez arrojado al foso de los leones. Queda claro: estos ángeles no exterminan ciudades; protegen a quienes profesan la fe de Yahvé.

Los ángeles de la guarda son los del Nuevo Testamento, que no destruyen ni una ciudad ni matan a nadie (haciendo abstracción de que van a hacer sonar las trompetas del Apocalipsis, pero eso es otra cosa). Aparecen para traerle a María el regalo de la Anunciación; para consolar a Jesús de las tentaciones del demonio en el desierto, al lado del sepulcro para avisarles a los discípulos la Resurrección o para liberar a Pedro de la cárcel.

Entre estos grupos de ángeles (o dos papeles) se dio un problema. La iglesia cristiana no sabía si aceptar a los ángeles, como queda claro en los primeros concilios (Nicea en el año 325 los aceptó; Nicea en 343 los declaró idolatría y el Sínodo de 787 aprobó un culto limitado a los arcángeles, a quienes les impuso patronazgos, dejándolos como cualquier santo sólo que con alas). Los primeros padres no sólo eran concientes de su origen pagano, sino que esas figuras aladas rivalizaban con un muy humano Cristo. Los ángeles, en la era de los martires, eran un problema delicadísimo: ¿por qué Dios manda a sus ángeles a salvar sólo a unos? Y ¿por qué Pedro? ¿Todos somos iguales pero unos más iguales que otros? Esas preguntas (excepto la última) no son mías, sino de angustiados santos doctores y están en sus meditaciones.

El apostolado de Pablo agravó las cosas: hasta ese momento la nación y la fe eran una sola cosa, ser israelita era creer en Yahvé. Cuando Pablo impone su visión de extender el evangelio esa identidad se acaba, pues es posible ser cristiano y ser griego o romano o galo. Mientras el pueblo de Dios estuvo en Israel la cosa era más fácil, pero si Dios quisiera repetir la dosis que le dio a Senaqerib, ¿cómo elige entre dos naciones cristianas?

El folklore amaba a los ángeles y simplemente no los iban a perder. Luchar contra ellos era tanto como sacrificar la nueva fe, así que tuvieron que aceptarlos y dedicarse a cristianizarlos, un trabajo ingente que tomó los siguientes mil años, como veremos en los próximos posts.

Página siguiente »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.