Luis Felipe Tenorio – lf tenorio – La Experiencia Tarot – Cali, Colombia

Hoy seguimos con los nombres y alias del emperador infernal, aquellos que la tradición ha asumido que son nombres para el mismo sujeto y no personas separadas que forman su corte (artículo anterior aquí).  

Belial

Belial regresando a las puertas del infierno, ca. 1473, grabado en el libro Das Buch Belial de Jacobus de Teramo, impreso en Augsburgo

Belial regresando a las puertas del infierno, ca. 1473, grabado en el libro Das Buch Belial de Jacobus de Teramo, impreso en Augsburgo

Este es uno de los pocos nombres demoniacos específicos en la Biblia, aunque no sea de los nombres más repetidos en el mundo moderno. La mayoría de los estudiosos ha fijado la etimología en “despreciable” o “carente de valor”. Otras formas de escribirlo: Belhor, Baalial, Beliel (no confundirlo con Baal, una deidad cananea que acabó sin querer en el baile, como veremos) y, no me pregunten por qué, pero también se le llama Metanbuchus. En el Antiguo Testamento es un adjetivo para calificar a los idólatras (Deut. 13:13) circunstancias calamitosas (Salmos 41:8) o a los conspiradores de Jezabel, (1Reyes 21:10-13). En el Libro de los Jubileos o Pseudogénesis (ca. 100 a.C.) se les llama Hijos de Belial a los no circuncidados. Sin embargo, quedó definitivamente como un nombre, y el del diablo mayor puestos a eso, desde que San Pablo escribió en 2 Corintios 6:15 “¿Qué armonía puede haber entre Cristo y Belial?”

El evangelio apócrifo de Bartolomé precisa la historia de Belial: “Al principio se me denominaba Satanel, lo cual se interpreta como mensajero de Dios, mas cuando rechacé la imagen de Dios, mi nombre fue Satanás, es decir Ángel que custodia el Infierno”. Este pasaje que concilia el Libro de Enoc y su extraño Satanel con la visión cristiana, ha complicado exponencialmente las cosas con Belial/Satanás: por una parte, queda claro que es el ángel rebelde; por otro lado no es el rey infernal sino una especie de alcaide de la cárcel. Algunas sectas cristianas afirman que Satanás quiere decir “carcelero” (nunca explican de donde sacaron esa etimología, lo pronuncian “shatan-ash” para sonar más serios) y por tanto el Infierno no es un lugar de tortura creado (o comisionado) por Dios para las almas de los pecadores, sino nada más una cárcel para separar los malos de los buenos. En el mismo texto Belial fanfarronear “fui el primer arcángel creado por Dios”, con Miguel de segundo y Gabriel de tercero. Y todos son “Ángeles de la venganza”, lo cual pone a Belial en un puesto al menos confuso.

Ese estatus ambiguo aparece en una de las tradiciones de magia satánica más destacadas en occidente, el Ars Goetia. Según esa tradición, el infierno es un cuerpo colegiado con cuatro príncipes, uno de los cuales es Belial, que gobierna la sección norte (muchos satanistas actuales siguen esa idea). Resulta que Belial es un tipo respetuoso, de hablar pausado y que no tiene problema si lo llaman para nada: si el trato no se hace a las buenas, otra vez será. Pero para que sus cofrades no vayan a confundir cortesía con debilidad, tiene una guardia personal de 80 legiones que comanda su general … y novia Avaira, que también dirige las Arpías, que funcionan como una especie de comando paramilitar.

Las leyendas de la primera iglesia aumentaron la confusión con este diablo que parece tener aspecto bastante elegante y modo arrogante (como cualquier atleta adolescente bien plantado, cosa que le resulta muy útil, dado que su especialidad son pecados de sexo y lujuria) y hay una notable: en La guerra de los hijos de la luz contra los hijos de la oscuridad Belial es el jefe supremo de los rebeldes, pero como conspirador que se respete actuó en la sombra… y se valió de su hijo Luzbel para instigar la rebelión. Dios, que no por nada es omnisciente, lo desterró a él antes que a su famoso hijo, y juntos reinan ahora en el infierno.  

Mastema

Moisés ante el faraón, pintor holandés anónimo, siglo XVI. La tradición apócrifa dice que fue Mastema quien convirtió los cayados de los sacerdotes egipcios en serpientes. Comprensiblemente, no hay en la tradición artística, o al menos no la conozco, una pintura del "encuentro" entre Yahvé (ni menos Mastema) y Moisés en la posada en el camino a Egipto

Moisés ante el faraón, pintor holandés anónimo, siglo XVI. La tradición apócrifa dice que fue Mastema quien convirtió los cayados de los sacerdotes egipcios en serpientes. Comprensiblemente, no hay en la tradición artística, o al menos no la conozco, una pintura del "encuentro" entre Yahvé (ni menos Mastema) y Moisés en la posada en el camino a Egipto

La palabra que significa “animosidad”, “hostilidad”. En general, se asume que o fue uno de los demonios que se aparearon con humanas y produjeron la estirpe demoníaca (la leyenda aquí) o fue el primogénito de esa estirpe. Su rol en la literatura más antigua rabínica es como Adversario en el sentido de un sirviente de Dios, fiscal de las obras de los hombres. Así por ejemplo le sugiere a Dios probar la fe de Abraham con el sacrificio de Isaac (como después a Job) y en los libros rabínicos apócrifos Isaac jura en su lecho de muerte que Mastema no separará a Jacob y su descendencia del camino de Yahvé.

Pero la literatura rabínica no bíblica volvió a Mastema una potencia mucho más sombría y peligrosa, aunque algo tonta: endureció el corazón del faraón y ayudó a los hechiceros egipcios contra Moisés (una de las cosas que rara vez se piensa es que, cuando el cayado de Moisés se convierte en una serpiente, que devora a las serpientes que a su vez han salido de los cayados de los hechiceros egipcios, éstas últimas tuvieron que salir de alguna parte). Dios lo encadena para que no pueda seguir haciendo bestialidades contra su pueblo, pero se libera y alienta a los egipcios a perseguir a los hebreos al Mar Rojo, con resultados bien conocidos.

Pero la historia más relevante de las relacionadas con este nombre está en el Libro de los Jubileos, que da una nueva visión de uno de los versículos más crípticos de la Biblia y convenientemente poco mencionado: Éxodo 4:24 “Y aconteció en el camino, que en una posada Yahvé le salió al encuentro, e intentó matarlo”. Al que intenta matar (no se entiende como una deidad omnipotente, que inunda el mundo, arrasa ciudades y mata a los primogénitos de una raza se limita a un intento de asesinato) es a Moisés. Los estudiosos llevan siglos analizando las magníficas razones de Dios para semejante decisión, todas relacionadas con la renuencia de Moisés a circuncidar a su hijo por la oposición de su esposa menonita.

El hecho es que en el Libro de los Jubileos la historia es recontada de manera que Mastema es quien hace la intentona, lo cual no sólo explica que se haya quedado en intento sino que es mucho más tranquilizadora que la alternativa. Pero gracias a esa narración Manaste se convirtió en sinónimo de Satán.

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