Luis Felipe Tenorio – lf tenorio – La Experiencia tarot – Cali, Colombia.

Versión de una edición moderna del Libro de Magia de Abramelín, S&S, 2003

Versión de una edición moderna del Libro de Magia de Abramelín, S&S, 2003

Si un texto ha servido para asentar la idea de que un libro es capaz de hacer cosas en el mundo real es El libro de Abramelin, una de las obras más curiosas de la tradición occidental en lo literario, religioso e histórico. No es propiamente un grimorio para magia negra (hoy se le tiene por magia benéfica) pero invoca demonios y tiene el sistema de magia más complicado, sofisticado y organizado que jamás se haya producido.

Es un diario de viaje/novela de un judío, Abraham de Worms, que vivió entre 1362 y 1458 y viajó de Alemania a Egipto donde un mago le enseño sus secretos. Abramelin es un anciano egipcio que vive en un oasis cerca de Araki (los familiarizados con Dune encontrarán simpático el nombre) y domina la cábala. A cambio de sus secretos, Abramelin le pide a Abraham abandonar sus “falsos dogmas” (no se sabe cuáles, porque no le pide convertirse) y abrace los caminos del Señor, aunque tampoco es claro cuál Señor. El mago pide la exorbitante cifra de diez florines de oro por dos manuscritos que “sólo deberá compartir con quienes conozca bien y que teman a Dios”.

Según su doctrina el universo está poblado de demonios que sirven como una especie de encargados del mantenimiento vigilados por los ángeles. Cada tanto los demonios se fugan y, si Abramelin no anda errado, pasa con frecuencia, pues cada humano tiene su demonio, aunque también tiene su ángel. Y en esa dualidad está el corazón del asunto: se puede recibir de los demonios poder como invisibilidad, volar, riqueza, encanto sexual irresistible o resucitar cadáveres. Usar demonios para alcanzar poderes es la esencia de la magia negra, pero este libro se exonera usando un ángulo curioso: enseña a llamar al ángel personal y para que recapture al demonio y entregue sus dones. De manera que el texto no es magia demoniaca, pues cuenta con la aprobación del Celestial Consejo de la Judicatura o algo parecido.

Como no es demoniaco usémoslo para forrarnos… ¿No creerán que iba a ser tan sencillo, no? El libro no dice cómo controlar demonios sino cómo llamar al ángel que sabe hacerlo. El periodo de preparación para conseguir la entrevista angelical incluye cierto aceite y no se puede tocar alcohol, nada de carnes rojas, castidad total incluyendo masturbación, no mentir, no hacer negocios fraudulentos (no sólo deliberadamente: negocios que resulten fraudulentos así sea por ignorancia) y lecturas de pasajes bíblicos al amanecer y el atardecer. Según los manuscritos eso toma 18 meses al cabo de los cuales se recluta a un niño que verá las primeras visiones del ángel en una bandeja de plata y luego se aparecerá el ángel, ante el cual se invocarán los nombres de los duques infernales: Lucifer, Asmodeo, etc. y está listo para pedirle al ángel lo que quiera. Si le quedan ganas…

Melencolia, por Alberto Durero, 1514. Nótese el cuadrado mágico arriba a la derecha del ángel

Melencolia, por Alberto Durero, 1514. Nótese el cuadrado mágico arriba a la derecha del ángel

La herramienta son los cuadrados mágicos. Abramelin le tiene que tener una fe loca a su sistema, si se tiene en cuenta que no usa medidas de precaución como los Sellos de Salomón o los encantamientos para mantener a raya a los demonios una vez que el ángel va y lo trae. Esto es importante: el ángel no se queda a manejar al diablo, es el mago el encargado de eso, así que más vale que el trabajo haya quedado bien hecho; inexplicablemente en Internet venden ahora un “pentáculo de Abramelín”, que básicamente es un pentáculo de Salomón rediseñado como carátula de rock pesado.   

La versión más temprana data de 1608. Hay versiones atribuidas a un Ibrahim el_Mua’llim en 1412, pero luego van y hablan del papa Martin V, elegido en 1418; lo mismo que le pasa a otra versión datada en 1387, defendida por los Rosacruces para decir que tenían capítulos perdidos. Tampoco es claro que un judío escribiera el libro: algunos dicen que era un cabalista sefardí y otros que no, que era un cristiano familiarizado con los cabalistas. Lo más probable es que sí fuera un judío amigo del emperador Segismundo, quien lo envío a una misión no muy específica en Egipto, aunque no sería de la ciudad de Worms sino de Leipzig.

¿Y el libro “original”? Las versiones tempranas incluyen una en hebreo pero resultó ser traducción desde el alemán, así que hasta ahora el manuscrito de Wölffenbuttel de 1608 tiene la prevalencia. Esto de las traducciones tiene su impacto: por la cantidad de malentendidos temas tan delicados como los componentes del aceite mágico no son nada seguros, cosa gravísima si uno anda usándolo para domar al diablo y, tal vez peor para algunos, se arriesga a perder los 15 USD que hoy cobran por entregarlo ya listo en algunos sites. Y en la versión que hoy conocemos, que es de McGregor Mathers, quien trabajo sobre un manuscrito al que le faltaba un capítulo ¡la preparación bajó de 18 a 6 meses! Y los americanos, que todo lo pueden en eficiencia, venden una versión que pone la entrevista angelical a 30 días. Se demora más un derecho de petición al sector público.

Alleister Crowley, que con todo y pose es la insignia esotérica del siglo XX lo califica como “el mejor y más peligroso de los libros que se han escrito”. Los ocultistas han prevenido sobre andar tonteando con este libro y entre sus ejemplos (juro que no me lo invento) está el de un alumno que uso el recibo de una carnicería para separar las hojas y el carnicero sufrió un accidente mortal con su cuchillo. Hay cuentos menos simpáticos.

No hay un libro con más paradojas. Propone metas groseramente materiales a cambio de una preparación que envidiaría un asceta yoga. Y quien acabe la preparación será más poderoso que el demonio de la codicia y la lujuria, quitándole sentido esas metas, así que éstas parecen un señuelo para que la gente se motive, como en los cuentos sufíes. Se le atribuye a un judío y se basa en la cábala, pero su estructura, discurso y mitología es cristiana. Y por encima de todo, a pesar de ser tan peligroso, la iglesia, aunque de vez en cuando lo condenaba, jamás lo persiguió en serio porque más parece una burla al demonio haciendo participar a los ángeles en el sainete. Después de todo, es dogma que si un ángel nos habla fue enviado por Dios. Y si le pedimos de mascota a un demonio y el ángel lo entrega ¿cómo resulta ser malo eso?

El Libro de la magia de Abramelin es el abuelo de los libros mágicos del cine y la literatura y es un arquetipo incrustado en nuestra historia y forma de pensar, así la mayoría no lo haya oído mencionar jamás.

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