Luis Felipe Tenorio – lf tenorio – La Experiencia Tarot – Cali, Colombia

La cárcel de Azkaban, como aparece en Harry Potter and the order of the Phoenix, severamente dañada luego de la rebelión de los motífagos

La cárcel de Azkaban, como aparece en Harry Potter and the order of the Phoenix, severamente dañada luego de la rebelión de los motífagos

Si a alguien le suena ruso el nombre de Azkaban, la prisión de Harry Potter, tiene razón. Al igual que con Hogwarts, J.K. Rowling nunca ha dicho qué le inspiró esa institución, pero sea deliberadamente o un recuerdo inconsciente no resulta tan difícil rastrear las raíces de este curioso penal. Y esta vez no es leyenda: es una historia que costó decenas de miles de muertos y lentamente se fue convirtiendo en motivo de imitación.

Si no conoce la serie, he aquí el sistema penitenciario de Harry Potter en sesenta segundos: Azkaban es una prisión para magos en una isla en el mar del Norte, a cargo del corrupto Ministerio de Magia y los principales presos son los mortífagos, una especie de secta de magia negra pero su delito no ese ése, sino torturar muggles en su camino hacia la supremacía y son presididos por Voldemort. Los guardianes son los dementores, unos tipos que van por ahí encapuchados y donde hay uno la atmósfera se vuelve negra y fría y controlan a los presos robándoles sus buenos recuerdos y dejando aquellos que los aterrorizan.

Dementor, como aparece en Harry Potter and the Order of the Phoenix

Dementor, como aparece en Harry Potter and the Order of the Phoenix

Las prisiones causan fascinación; no hay saga que no incluya una. Superman tiene su zona fantasma; Star Wars tiene la Estrella de la Muerte y El Señor de los Anillos tiene Dol Guldur. Las prisiones eran el símbolo del poder y se volvían auténticos candados mentales. Eso lo sabía bien Iván IV el Terrible de Rusia.

La oprichnina

Es muy difícil encontrar un sujeto más lleno de contrastes que Iván el Terrible (1530-1584), quien llevó a Rusia a ser una potencia imperial, por lo cual se le conoce como el primer zar. Huérfano desde niño, aguantó las humillaciones de los nobles e incluso de su madre y sus amantes. Y creció siendo una persona inmensamente devota, de varias misas al día, y no dejaría de serlo nunca.

En algún momento Iván enfermó y les hizo jurar a los nobles fidelidad a su hijo, a lo cual se negaron, contando con que pronto estaría muerto. Iván no olvidó jamás la ofensa, pero verdaderamente enloqueció cuando murió su esposa Anastasia y quedó convencido de que los nobles la habían envenenado.  Sus relaciones con nobleza e iglesia se volvieron más tensas e Iván decidió renunciar, dejar Moscú llevándose las reliquias sagradas e irse a un perdido pabellón de caza que convirtió en su palacio.

En Rusia una abdicación no era cualquier cosa. El zar era el padre de todos los rusos y su poder venía de ser quien cargaba con los pecados de su gente. Su pérdida no era un asunto político sino uno de delicadas implicaciones religiosas que podía acabar con todos los rusos en el infierno, así que los nobles tuvieron que peregrinar al palacio y rogarle que volviera. E Iván aceptó, a cambio de poder irrestricto sobre un tercio de la Rusia de ese momento. Para imponer su voluntad organizó la primera policía secreta de la historia.

Ivan el Terrible, en la versión cinematográfica de Sergei Eisenstein. Abajo la Oprichnina, su ejército personal

Ivan el Terrible, en la versión cinematográfica de Sergei Eisenstein. Abajo la Oprichnina, su ejército personal

La Oprichnina tuvo el modelo de los Caballeros Teutónicos (una orden alemana famosa por sus cargas suicidas y por la imponencia física de sus soldados); sus soldados vestían de negro, eran una orden guerrera y monacal (como los Teutónicos, los Templarios o los Jedi) y se les elegía por su linaje y su corpulencia y cabalgaban enormes caballos negros de noche. Según crónicas de la época “con ellos llegaba la noche y el frío por donde pasaban”. Previendo una guerra con los suecos y viendo el valor estratégico de Novgorod, Iván decidió quitarles la tentación: los historiadores calculan que los oprichnik mataron 300,000 rusos en esa ciudad.

Ya pueden imaginarse la llegada de estos sujetos, capas al viento y al galope de sus bestias (se pueden comparar con los Nazgûl de “El Señor de los Anillos”). El modelo gustó y sus ecos se oyen en las galopadas del Ku Klux Klan, la SS nazi o los sedanes oscuros de vidrios tintados tristemente célebres en la dictadura argentina. Y como dato curioso, los oprichnik son una unidad de élite en Age of Empires III, el video juego.

Los Nazgul, los secuaces más confiables de Saurón en "El Señor de los Anillos"

Los Nazgul, los secuaces más confiables de Saurón en "El Señor de los Anillos"

Las islas Solovetsky

Usar las islas como prisión no es nuevo pero los rusos llevaron esa arquitectura a niveles de macabro arte por una razón simple: la mayoría de sus vecinos, potenciales enemigos, eran marineros, así que varias de sus mejores fortalezas estaban en islas. Por otro lado, no habiendo demasiados desiertos de los cuales echar mano, los monjes y ermitaños construían sus retiros en la zona ártica para aumentar su mortificación.

La Fortaleza de San pedro y San Pablo, en San Petersburgo, en una isla en el rio Neva. Fue la cárcel más famosa de la Rusia zarista desde finales del siglo XVII

La Fortaleza de San pedro y San Pablo, en San Petersburgo, en una isla en el rio Neva. Fue la cárcel más famosa de la Rusia zarista desde finales del siglo XVII

Durante el reinado de Iván el Terrible se fundó un monasterio en el helado Mar Blanco, en las islas Solovetsky, que llegó a ser un importante terrateniente. Y aquí entra otra figura rara, el partriarca Nikón, quien decidió volver a las raíces de su fe, pues los ritos rusos se habían apartado de las ideas verdaderamente ortodoxas.

Las reformas llegaron a detalles como si la bendición debe darse con dos o con tres dedos. Los rusos se mataron por eso casi veinte años en el cisma ruso y cuando el monasterio de Solovetsky no acogió las reformas fue sitiado diez años en nombre de cuántos dedos debe usar uno para bendecirse y convertido en una prisión custodiada por tipos de capa negra, volvió a ser monasterio y acabó de campo de concentración bolchevique.

La sala 101

Sketch para un telón de una obra de teatro de 1984, mostrando la sala 101

Sketch para un telón de una obra de teatro de 1984, mostrando la sala 101

Y aquí se acaba la historia y pasamos a la ficción. El poder de los dementores para controlar a través de terrores mentales resuena en la Sala 101 de la novela 1984 de George Orwell. En esta novela el Ministerio del Amor garantiza la lealtad al Gran Hermano gobernante usando la represión más brutal. Es una alta torre sin ventanas, rodeado de alambre de púas y su lugar más temible es la sala 101.

En la sala 101… no hay nada. Se llena con las fobias de quien entre y las usan para romperlo y luego liberarlo porque ya no representa peligro. En 1984 al protagonista lo amenazan diciéndole que las ratas se le comerán la cara. Con tal de no pasar por eso, suplica que su amante, no él, pase por ese suplicio… y lo liberan, pues ha traicionado su único lazo valioso.

En el Ministerio del Amor hay guardias encargados de conocer las angustias y malos recuerdos de los ciudadanos para equipar la sala 101. Cualquier parecido con dementores usando las fobias de los mortífagos

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