Luis Felipe Tenorio – lf tenorio – La Experiencia Tarot – Cali, Colombia
A Juan Fernando
Who controls the British crown? Who keeps the metric system down? We do! We do!
Quién controla a la corona británica? Quién impide el sistema métrico? Nosotros, nosotros!
Who leaves Atlantis off the maps? Who keeps the Martians under wraps? We do! We do!
Quién deja la Atlántida fuera de los mapas? Quién mantiene a los marcianos ocultos? Nosotros, nosotros!
Who holds back the electric car? Who makes Steve Gutenberg a star? We do! We do!
Quién retiene el auto eléctrico? Quién hace de Steve Gutenberg una estrella? Nosotros, nosotros
Who robs cavefish of their sight? Who rigs every Oscar night? We do! We do!
Quién le quita la vista a los peces ciegos? Quién se roba cada noche de los Oscar? Nosotros, nosotros!
Como para la mente no hay nada más adictivo que la información, es fácil imaginar que “alguien” produce ese conocimiento y puede retenerlo. Es un grupo de elegidos muy capaces, muy lindos, muy inteligentes, muy inescrupulosos que están en el juego y saben lo que los demás no. Hasta la segunda guerra mundial la idea de que ese grupo tenía una gran conjura servía en Europa para tomarla con los judíos o con los masones. Pero después entraron al juego los americanos.
Los americanos se demoraron en desarrollar arquitectura propia y cuando lo hicieron resultó una imponente ingeniería; su literatura es más afín al periodismo: lo suyo son las ciencias aplicadas. La forma que este joven imperio ha elegido para dejar su huella es el cine y la televisión y uno de sus mitos es la gran conspiración: los americanos no presenciaron el auge de la burguesía renacentista ni participaron de las luchas coloniales de las potencias ni tampoco tuvieron en su suelo las luchas de la Reforma. Su mitología nace de esa falta de historia nacional y su metástasis por el mundo de la potencia de sus medios de comunicación. La evolución de la idiosincrasia que llevó a ese mito de la gran conjura, que somete al inadvertido ciudadano medio, y la relación del público con el hermetismo en general y las sociedades fraternas “secretas” en particular se puede seguir en dos de sus series animadas emblemáticas
Los Búfalos Mojados
Pedro Picapiedra glorifica el pico de la civilización estadounidense. Montado sobre una serie anterior, The Honeymooners, los Picapiedra son una familia que ya no vive en estrechos apartamentos sino en los suburbios, esas casitas todas iguales que hoy pueden parecer deprimentes, pero encarnaban la potencia económica de su nación, capaz de industrializar hasta viviendas. Hoy esos barrios son tan ubicuos, que es difícil recordar que la idea de construir casas en serie sobre un trazado previamente diseñado no tiene más de cincuenta años.
Pedro Picapiedra es un obrero con carro y casa y nevera y televisión; sus contrapartes en el mundo real eran demócratas, pagaban impuestos, se sindicalizaban, creían vivir en la mejor nación del mundo, creían en su gobierno y, como Pedro, que fumaba Winston en los anuncios, sabía que una tabacalera nunca les mentiría. Estados Unidos se paralizaba para admirar la inteligencia (un reverenciado recurso nacional en la carrera tecnológica con los rusos) de los participantes en 21, un programa de preguntas y respuestas: los Estados Unidos eran buenos, sencillos, felices y lo ignoraban.
Pedro Picapiedra era miembro de una “sociedad fraternal” donde jugaba cartas, tomaba cerveza barata y organizaba eventos para los menos favorecidos, lo cual hacía que las esposas aceptaran lo de la noche de hombres. Todos los hombres se encontraban en la logia y formaban una red que servía de apoyo y ayuda en la Cámara de Comercio, el banco o las notarías: los Búfalos Mojados eran el Club de Rotarios.

Cabezote de "The man from U.N.C.L.E." En España y otros países de habla hispana se llamó "El agente de CIPOL"
Cuando este obrero no estaba viendo los Picapiedra, o disfrutando de su equivalente de los Búfalos Mojados, posiblemente estaba viendo otros programas la tarde del domingo. The man from U.N.C.L.E. (El agente de CIPOL) y Misión Imposible figuraban alto en sus gustos: agencias que exaltaban lo mejor del alma americana, hombres que viven para el sistema manteniendo el orden sin enredarse en su burocracia. Y por si acaso estaba su primo, que era inglés por un error de la naturaleza: James Bond.

Descubrir que los juegos de preguntas y respuestas en televisión estaban arreglados fue uno de los más duros golpes que ha sufrido la inocencia norteamericana. El escándalo de los cincuenta participó hasta el congreso y el presidente Eisenhower.
Pero los sesenta fueron los años en que Estados Unidos casi comete suicidio y el entorno propició preguntas inquietantes: ¿De qué hablaban los ricos cuando iban a sus Búfalos Mojados? ¿Quién grababa las cintas autodestruidas de Misión Imposible? ¿Por qué el jefe de Bond sólo se llamaba M? ¿Y quién había arreglado 21 para que ganara el concursante de más rating? La bucólica felicidad de Piedradura se agrietaba.
Cuarenta años más adelante: Homero el Grande
En los setenta la conspiración arraigó porque los hechos demostraron que si no era cierta, era posible. Los americanos querían saber qué hacían en Vietnam, de siniestras alianzas de la CIA con la mafia, si le mezclaban drogas al agua, cuánto sabía Nixon de Watergate. Los ángeles de Charlie prosperaron mostrando mujeres sin sostén y armadas pero ¿quién era “Charlie”? Los escándalos de Wall Street dejaron claro que “alguien” podía sumir al país en una crisis y el imperio ruso resultó una tramoya: Estados Unidos necesitaba otro malo.
Revisar en una biblioteca thrillers político-militares de 1970 a 1990 es recorrer una neurosis. Los primeros hablaban de nazis prófugos y de espías en Berlín o una malévola KGB con unas cárceles que dejaban clarísimo que los rusos eran el diablo, pues vivían en el infierno inventando tormentos y seduciendo mentes inocentes; ocasionalmente Bond combatía una multinacional terrorista, SPECTRE, pero su presentación era puramente rusa o china. Desde los 1980 empiezan a desaparecer los nazis y llegan generales o industriales megalómanos y sus genios de las finanzas. Esa neurosis se pintó de amarillo con Los Simpson.
Homero Simpson es otro obrero gordo pero no es feliz: no vota, o lo hace con desgana por políticos en los que no cree o que lo engañan; no le dejan sindicalizarse y su empresa no es nada responsable socialmente, pero su jefe es multimillonario; su generación ve su poder económico disminuir, su alcalde es corrupto y la policía no es un amigo confiable. En su era, las logias son siniestras, de tipos muy ricos y muy poderosos, como atestiguan las sedes de los Rotarios por Estados Unidos, con sus grandes parking abandonados: ya no es divertido, prudente o siquiera accesible. Homero es una caricatura, pero también un retrato de su tiempo.
El obrero que se ve en Los Simpson ve realities prefiriendo no pensar que son manipulados, pues luego va y resulta que toda la realidad, incluso la suya, es manipulada. El que quiere ser millonario lo logra si conoce las preguntas (como en 21) o le preguntan de lo que sabe, porque de lo contrario “alguien” lo ha investigado y “sabe” cómo detenerlo. Y ve los X Files, Lost, Alias pero la serie característica es Nikita: antes, los sujetos eran “buenos” a pesar de su oficio; ahora aparece un agente que no es un sociópata por su oficio sino que tiene empleo por sociopata, en agencias que tienen salas de tortura donde los “buenos” interrogan a los “malos” pero es difícil decir quién diablos es quién.
Símbolos que arrancaron mostrando lo que no se puede pintar, como el ojo que todo lo ve, ahora son un gobierno entrometido y sombrío. Símbolos alquímicos con tradición se usan por su carga emotiva en escenografías delirantes y cada nueva versión “demuestra” que hay un ocultismo popular inofensivo y uno macabro al que acceden pocos. Me parece apasionante ver a antiyanquis furibundos usando esta forma de pensar, un elaborado producto yanqui sin raíces históricas, o a ateos creyendo en ese nuevo sacerdocio: una élite que todo lo sabe, que todo lo ve, que todo lo puede. Como monjes medievales…


12 agosto 2009 at 9:31 AM
no se, pero yo digo que tras clinton+bush+obama hay alguien, familias, organizaciones que estan manejando cosas
13 agosto 2009 at 10:45 AM
Estás en muy selecta compañía. mucha gente lo cree. El post no quiere probar si tienes o no razón, sólo quería mostrarte que 1) a pesar de los supuestos historiadores que quieren rastrear este gran complot hasta el imperio romano o al menos a la revolución norteamericana, la idea no alcanza a tener ni dos generaciones completas de antiguedad. 2) Los supermillonarios no siempre se reúnen a ver cómo dominar el mundo, ellos también toman cerveza y juegan a las cartas y conversan entre amigos, como nosotros; 3) Esa forma de pensar no nos pertenece, es inculcada por medios de comunicación que nos han acostumbrado a sus especulaciones como si fueran ciertas a fuerza de volverlas parte del paisaje
12 agosto 2009 at 12:35 PM
Que buena radiografía de la sociedad norteamericana!! muy bueno el artículo!!
27 agosto 2009 at 10:20 AM
Definitivamente muy interesante…. todo lo que hay detras de las series… de las caricaturas…. pasa en la peliculas pasa en la vida… pasa en TNT!!!
31 agosto 2009 at 6:53 PM
Te dire algo respecto de este tema.
El problema no esta en que la gente de por ahi crea que los yankis no llegaron a la luna y que las fotos mostradas son de “jolibude”.
El verdadero problema es que se este en un nivel tal de degradacion, que no cuenta con la mas minima confianza: ni el Papa cristiano, ni la Nasa ni la ciencia, ni la industria… ni nuestro vecino de enfrente, ni nuestra propia madre!
La “mentira es mentira” cuendo su objetivo es “inducirte al error”!
Asi acabas adoptando el pensar de Sherlock Holmes: “acabados los caminos logicos, los improbables son los unicos posible!”
Como crees tu posible que un artista histerico y fracasado, cabo del ejercito llegue al maximo poder que puede aspirar un hombre?
O que un “medio negro” (medio blanco?) llegue a presidente de un pais como el de los yanquis, maximo poder de hoy dia?
Digamos que son cosas de la democracia? Como decimos que son cosas del futbol?
Entre banderas que se menean, piedras numeradas y lideres “especiales” tanto religiosos como politicos, elecciones trucadas tanto en Florida como en oriente medio…
¡La primera vez que me engañes es culpa tuya. La segunda vez es culpa mia!
Tal vez el objetivo sea demostrarte “que nada puedes hacer”.
Como en su dia se demostro, “que los patricios no son dioses”.
Y los mas “furibundos” no son “antiyanquis”, sino “antisionistas”!
1 septiembre 2009 at 10:35 AM
Salud, Teodoro!
Mil gracias por participar de mi humilde blog y compartir con todos los visitantes tus conocimientos.
Yo creo que en esto de las conspiraciones hay que separar bien las cosas. Lo que trato de decir, simplemente, es que resulta curioso que una idea que hoy damos por garantizada no tiene más de cuarenta años de antiguedad. Es cierto que en el siglo XIX se hablaba de la gran conjura masónica o de la sionista (los Protocolos de los Sabios de Sión) pero jamás se llegó a unos niveles de histerismo como los que vivimos hoy, la degradación que tú describes tan acertadamente que hace que no confiemos ni en nuestra madre.
Sin embargo, creo que el tema de la conspiración no sólo no está probado, sino que hay algunos eventos sospechosos que hacen creer que la “gran conspiración” consiste en hacernos creer que hay una para no pensar en los errores de nuestros gobernantes. Para ti, que al parecer te gustan las citas (a propósito, la cita de Holmes que aparece en el capítulo 6 de “El signo de los cuatro” es “Cuántas veces le he dicho que cuando haya eliminado lo imposible, lo que queda, sin importar lo improbable, debe ser verdad”) sería interesante recordar la de Gladstone: “No hay necesidad de atribuirle maldad a lo que puede entenderse por mera estupidez”.
Con lo cual no estoy diciéndolo estúpido a ningún visitante de este blog o a quien quiera creer en la posibilidad de la conspiración, sólo lo hago para comentar uno de tus ejemplos. Las cosas están en como se digan: Hitler puede ser un artista histérico y fracasado, o una persona dotada de una elocuencia natural, buen conocedor de la mitología alemana gracias a sus afectos por la grandilocuencia de Wagner y que pudo sintonizarse con sus conciudadanos. Y tuvo la inmensa fortuna de que de 1932 a 1939 la política mundial fuera una increíble sucesión de estupideces (en el sentido de la frase de Gladstone) que él pudo capitalizar usando una astucia descomunal pero no sobrehumana. ¿No es tambièn una posibilidad, más simple, como diría la Navaja de Occam?
De lo contrario, uno se preguntaría cómo un abogado de provincia criado en una cabaña de troncos desató la guerra de secesión que casi destruye a los Estados Unidos (Lincoln). Como un monje histérico luego de una tormenta de relámpagos pudo destruir la unidad de la iglesia católica (Lutero). Como un militar teutón y sin ningún amor por la filosofía acabó siendo el emperador que solucionaría los problemas de la primacía de la iglesia católica (Constantino). O si queremos uno parecido a Obama, como un mal actor, chaquetero y con fama de dormirse en las reuniones de gabinete aniquiló el imperio comunista en siete años escasos (Reagan). Y así: con cada personaje en la historia uno podría hacerse esas preguntas, dependiendo del énfasis que quiera darles. La trampa de la elección en Florida puede ser obra de los Skulls, los Illuminati, la Comisión Trilateral, la Cueva Bohemia… o un simple delito electoral y de tráfico de influencias, producto de capitalizar indebiedamente ventajas ocasionales.
Dejo al juicio de cada quien creer lo que le quede más cómodo, y soy el primero en reconocer el atractivo que tiene ese misterio. Pero sí constato que salvo muy ocasionales chispazos anteriores, la idea de la conspiración mundial se desató en un lugar bien preciso (Estados Unidos) en una década igualmente precisa (los años setenta) cuando ellos, que tenían los medios de comunicación más poderosos del mundo, los usaron para vendernos sus angustias del momento: en Vietnam perdieron la confianza en su capacidad bélica; en la crisis de la energía perdieron su fe en un progreso siempre sostenido; en Irán perdieron la fe en su diplomacia; en Roe vs. Wade perdieron la fe en sus valores religiosos fundamentales; en Wategate perdieron la fe en sus políticos; en la guerra comercial con el Japón perdieron la fe en su potencia tecnológica… y así. Uno solo de esos golpes basta para demoler naciones enteras, no digamos todos juntos apretujados en ocho o diez años.
1 septiembre 2009 at 12:30 PM
JAJAJAJAJA!!!!!! Eres ralmente rapido para los razonamientos!
Como habia aquella mujer “diez” tu eres un hombre “ocho”!
No te detengas en correciones ni en la gramatica, que el tema es interesante. Hace mucho tiempo que lei esos libros y “lo que queda es la idea!”
Sin embargo, ya no tengo tanta seriedad como para leer mas clasicos, me quedo con aquella frase de “Groo, el Guerrero Errante”, de los comics brasileños: “Cualquier estupido se da cuenta de eso. Yo ya me di cuenta!”
A proposito, el apelativo de “errante”, era por que no pegaba ni una el “coitado”!
Es muy cierto que en lo de las conspiraciones hay que separar las cosas.
No es lo mismo “un turco a caballo que un caballo turco”.
¿Has visto ese libro llamado “La caida” que acaba de salir de un señor de apellido Taylor? Afirma que “hace seis mil años se “desperto el ego” y asi salimos del Paraiso”? Bueno… eso lo digo en numeros redondos, aun no he leido el libro, pero la idea es esa.
Conoces el calendario judio asi que no necesitas hacer comparaciones si quieres referirte a una “buena conspiracion” que claro, no tienes obligacion de investigar ni de pensarlo. Habitualmente estas cosas no caben en la cabeza. Como decia el Oso Yogui: “La tarea mas dificl del mundo es cambiar de opinion.”
Por esto tambien he comentado sobre la trilogia de “Fundacion e Imperio” de Assimov. Y he dicho que aun no se si Assimov juega con la verdad o descubre el “juego sionista”.
Y a ver si no nos equivocamos que no es lo mismo ser judio que ser sionista! Los judios han sido mas veces victiumas de los sionistas que el resto de la humanidad. Son su carne de cañon!
La idea de esa tal “conjura”, que visto de ese punto de vista no es tan conjura como conocimiento de los ritmos humanos de conciencia y de los hoy llamados “paradigmas” y en otros tiempos “dioses”.
Este conocimiento de esos ritmos es lo que poseen esos señores que sean “judeo-masonicos” como decia aquel Generalisimo o como quieras llamarlos de acuerdo a la ultima peli de Jolibude.
La ciencia existe, eso lo se.
Que hay gente que la usa desde hace 5 o 6 mil años en nuestra cultura y mucho antes entre los chinos o entre los egipcios, es evidente.
Asi que imaginate hoy dia: con conocimiento de cual va a ser la estupidez proxima… aprovechar para ganar el juego.
O armar el juego para que “gane tu estupido”!
Solo hace falta dinero…
Y luego, afirmar siempre que eso son supersticiones!
!”Jamas lo reconozcas – decia un amigo- aunque tu mujer te encuentre saliendo de la cama de la otra dama”!
No es solo la “conjura” sino todo lo que eso implica. Son las “ciencias perdidas o escondidas” mal llamadas esotericas por esto.
Y siendo tan faciles y hasta diria simples: solo pueden ser ocultadas por que otorgan Poder! Y Poder del bueno mismo…
Y sin embargo, es cierto que la idea “moderna” no tendria mas que esos cuarenta años.
Pero a los “infelices de los judios” los estan expulsando de todos lados gracias a los tejes y manejes de los que hoy, llamamos “los sionistas”.
Y no contemos a Hitler, por que ahi el problema fue otro.
Por que los reyes antiguos tipo Isabel y Fernando no eran imbeciles. Ni tampoco los emperadores romanos.
Y hay que darse cuenta que los griegos conocian la “ciencia” y les habran advertido de la maniobra… o de la circunstancia.
En estos asuntos no hay “documentacion” a la que puedas recurrir. Debes darte cuenta de lo que ocurre u ocurrio.
La deformacion mental que comenzo hace 6 mil años con la idea del “dios unico, verdadero y macho” es practicamente infranqueable para los seres humanos comunes.
Darse cuenta que “cambiar de opinion” es la tarea mas dificil y que “cualquier estupido se da cuenta”… solo puede ser imaginado por un par de dibujitos de revista para niños!
Muy bueno ese recuento de “yanquilandeces”… no digo “americanadas” por que yo soy “americano”… claro que no tan al norte!
Un abrazo… y no tan humilde blogero! Esto es buena calidad…
PD: …y ya hablaremos del cura! O del “Nudo Gordo”!