Tal como sus hermanitos voladores, los OSNI (ya sé que suena horrible, qué se le va a hacer…) son cautivadores y desconcertantes. A diferencia de los OVNI, los OSNI no desaparecen en los cielos sino en el agua. Como los casos que siguen.

La fosa de Puerto Rico

En 1963, mientras estaban haciendo maniobras al frente de las costas de Puerto Rico, los submarinos de la IV Flota de los Estados Unidos se toparon con algo extraordinario. El incidente comenzó cuando el operador de sonar de uno de los destructores acompañantes en superficie reportó que uno de los submarinos acababa de anunciar por radio que rompía filas para perseguir un OSNI que el sonar del destructor también había capturado. La búsqueda sería diferente a cualquier cosa que se hubiera intentado antes.

La tecnología submarina en los 1960 estaba avanzando rápidamente, pero igual las naves tenían sus limitaciones. El primer submarino nuclear de la historia, el USS Nautilus, aunque era más rápido que cualquier submarino que lo hubiera precedido, estaba limitado a una velocidad de 20 nudos (37 kilómetros por hora); el batiscafo Trieste, una nave de profundidad, podía bajar a 9150 metros pero el descenso le llevaba unas cinco horas y una vez en posición la nave no podía maniobrarse de lado a lado.

Sabiendo eso y haciendo cuentas, los tripulantes de la flota submarina quedaron anonadados con lo que mostraban sus instrumentos: el OSNI se movía a 150 nudos (273 kms/h) haciendo curvas impredecibles y podía sumergirse en minutos a 6100 metros y resurgir de nuevo sin llegar jamás a menos de 30 metros de la superficie. Ningún vehículo en la Tierra ni ningún animal era capaz de lograr semejantes números en el agua; es más, hoy en día un submarino nuclear tiene una velocidad máxima de 25 nudos (47 kms./h) y no se aproximan a los 3,000 metros de profundidad.

Once naves de cinco países diferentes registraron el objeto durante cuatro días que estuvo retozando alegremente por el Atlántico. Hasta el día de hoy no hay una explicación para este fenómeno.

OSNI con tiquete de bus

En 1964 el conductor de bus Bob Fall vio uno de los OSNI más extraños de todos. Mientras llevaba su bus lleno de pasajeros, conductor y clientes reportaron haber visto un objeto plateado con forma de cigarro clavar nítidamente en las aguas del cercano río Lea. La policía, luego de cavilar mucho en el asunto, decidió que se trataba de una bandada de patos pero la explicación era tan incongruente que sólo consiguieron quedar como un hatajo de ídem. Entre otras cosas, los cables reventados de energía y teléfono y un gran cráter en el lecho del río atestiguan en contra de los pobres paticos.

El incidente Shag Harbour

Shag Harbour es un pueblo de pescadores en la costa este de Canadá. Semejante lugar tan hosco y remoto es, para decirlo de manera simple, el gran lugar de peregrinaje de los interesados en los OSNI. Así como el incidente Rosswell, en New Mexico, es la catedral de los OVNI, este pueblo tiene una gran industria turística por este evento, aunque a regañadientes. En otras palabras, es la ocurrencia de OSNI más famosa de la historia.

En la noche de octubre 4, 1967 la Real Policía Montada vio súbitamente intoxicadas sus líneas telefónicas por reportes de un OVNI que se había estrellado en la bahía de Shah Harbour. La que dio los detalles más precisos fue Laurie Wickens quien, con cuatro amigos, vio un gran objeto (20 metros de diámetro) caer en el agua a las 11 de la noche, el cual quedó flotando a unos 300 metros de la costa y desde los acantilados se podía ver claramente una luz amarilla en la parte alta del objeto.

La Policía Montada contactó inmediatamente al Centro de Coordinación de Rescate en Halifax para ver si se había perdido alguna aeronave pero todo estaba en orden. Mientras se hacía todo este proceso, el objeto se hundió y desapareció de la vista. Cuando los barcos pesqueros locales y más tarde los botes de rescate de los guardacostas llegaron al lugar del estrellón, encontraron espuma de un amarillo intenso en el agua y detectaron un fuerte olor a azufre. Jamás se encontraron cuerpos, supervivientes ni mucho menos el aparato en cuestión.

Finalmente la Real Fuerza Aérea del Canadá declaró la ocurrencia un OVNI. Aquí hay que recordar algo: Ovni no es una nave marciana, es una sigla para cualquier objeto volador no identificado, independientemente de un origen misterioso, cualquier cosa que haya volado y no se sepa qué es finalmente pasa a los archivos con esta etiqueta. Pero dado que el objeto fue visto por última vez en el agua, los puristas alegan que es un OSNI.

El incidente Pascagoula

En noviembre 6 de 1973, más o menos a las 8 p.m. (estas cosas tienden a hacer apariciones un poco melodramáticas y suelen reservarse para la noche) un OSNI fue visto por nueve pescadores que estaban anclados en la costa de Pascagoula, Mississippi. Vieron un objeto subacuático de unos dos metros de diámetro que emitía una extraña luz ambarina.

El primero en ver el OSNI fue Rayme Ryan, que chuzó repetidamente el objeto con un remo (guapo el hombre, no vamos a decir que no). Cada vez que hacía contacto con el objeto, la luz disminuía y la cosa se desplazaba un poco para empezar a brillar de nuevo. Fascinado con la naturaleza etérea de esa cosa ahí bajo el agua, pero tampoco con ganas de sumergirse a agarrarla, Ryan llamó a los otros. Por media hora el juego del gato y el ratón siguió, hasta que Ryan le pegó particularmente duro con el remo y el objeto, supongo que ofendido de verse irrespetado de semejante manera cuando en cualquier otro lado habría causado reverencia, desapareció de la vista.

Los pescadores se movieron un par de kilómetros y siguieron pescando, pero al volver encontraron espantados el mismo objeto. Considerando que había desaparecido porque le habían pegado, de pronto ya no era tan inofensivo y decidieron avisar a la Guardia Costera. Después de una búsqueda intensiva y de interrogar a varios testigos, el informe final no fue concluyente y se limitó a reportar que el objeto descrito no se correspondía con ningún animal conocido ni aparato controlado por el hombre.

Advertisement