Luis Felipe Tenorio – lf tenorio – La Experiencia Tarot – Cali, Colombia

Gustave Doré, Adán y Eva expulsados del paraíso. Grabado de "El Paraíso Perdido" de John Milton, original de 1866 para Cassel & Co. Reeditado para AV Ediciones, 2000

Gustave Doré, Adán y Eva expulsados del paraíso. Grabado de "El Paraíso Perdido" de John Milton, original de 1866 para Cassel & Co. Reeditado para AV Ediciones, 2000

No empiezo este recuento de los órdenes angelicales por el primero, los serafines, sino con los querubines. La razón es que los serafines están más relacionados con los arcángeles que trataremos en el próximo post. Por otro lado, los pobres querubines han sido sometidos a un cambio extremo tan adverso en el arte que merecen una pronta reivindicación.

Fresco en la Villa Farnesina, por Rafael. La casa fue construida en 1506 para Agostino Chigi, tesorero del Papa Julio II. Debe su nombre a la familia Farnesio que la compró después. Los frescos son de las obras más famosas de Rafael, la casa se puede visitar en Roma, en el distrito de Trastevere; en la actualidad es sede de la Accademia dei Lincei

Fresco en la Villa Farnesina, por Rafael. La casa fue construida en 1506 para Agostino Chigi, tesorero del Papa Julio II. Debe su nombre a la familia Farnesio que la compró después. Los frescos son de las obras más famosas de Rafael, la casa se puede visitar en Roma, en el distrito de Trastevere; en la actualidad es sede de la Accademia dei Lincei

Se trata de unos angelitos regordetes, infantiles, que revolotean festivamente armados con arco de juguete y flechas con punta en forma de corazón. Debido a sus bucles rubios y su sonrisa casi viciosa aflorando en medio de sus gordezuelos cachetes, tienen fama de afeminados y si no se les considera maricas perdidos es porque los ángeles no tienen sexo. Realmente es difícil imaginárselos como el segundo coro celestial, de jefes de todos los demás, excepto de los serafines, pero así son las cosas. ¿No?

Pues no. Estos ángeles no tienen nada de afeminados, infantiles o gorditos. Para empezar, si alguien quiere referencias bíblicas que sustenten lo que sigue y que no me digan que me invento estas cosas o que no vale usar otros libros diferentes puede encontrarlas en Génesis 3:22-24; Éxodo 25:18-20; Ezequiel 1:4-14; el Salmo 18; Ezequiel 10:1 y Apocalipsis 4:6-8. Hasta donde sé, no se menciona “querubín” en ningún otro libro bíblico y ya me dirán donde describen algo parecido a niños gordezuelos con cara de pedófilos.

Representación moderna de la cabeza de un querubín según la visión de Ezequiel. Artista desconocido

Representación moderna de la cabeza de un querubín según la visión de Ezequiel. Artista desconocido

En angeología clásica, los querubines son los aurigas (cocheros) del carruaje de Dios y parte de Su anillo de seguridad, lo cual los vuelve algo así como la caballería pesada celestial y su misión es administrar el Conocimiento y la Sabiduría. Dios puso un querubín con espada de fuego a la entrada del Jardín del Edén, al este, luego del pecado original (unas “bestias que aterrorizarían a Adán desde la entrada del Paraíso”, dijo el obispo Teodoro). Y según la descripción de Ezequiel no son apariciones que a uno le gustaría toparse: tienen cuatro caras (un león, un toro, un águila y un hombre, que luego serían los símbolos de los cuatro evangelistas) en una sola cabeza, arden como antorchas o carbones encendidos, tienen pezuñas y un número indeterminado de alas, que oscila entre cuatro y dieciséis..

Por supuesto, entre semejantes figuras y los demonios no hay mucha diferencia y en términos artísticos esto representaba un problema: un teólogo podía diferenciar una de estas cosas de un habitante infernal en una pintura, pero para el pueblo llano el terror sería el mismo. La respuesta en el Renacimiento, comenzando por Donatello y siguiendo por Rafael, fue hacer de los querubines niños gorditos parecidos a Cupido retozando por ahí, para de paso mostrar lo festivo que podía ser el cielo. En inglés han tenido la decencia de llamarlos “cherub”, que es distinto a “cherubim” aunque su nombre técnico y que se suele usar a veces para identificar estas figuras es “puttos”, que por muy obvias razones no se usa en español (incidentalmente y a quien le sirva el dato, la palabra “puta” viene de “putti”, niñas, que era el eufemismo de la época: “nos vamos de niñas”).

Un par de Shedu cudiando una puerta en las ruinas de Persépolis. Invisibles en esta foto, a los costados en alto relieve están las alas de ambas figuras (ya sé que toca creerme que son aladas, pero era esto o la foto de un detalle de la figura sin mucha gracia ;)

Un par de Shedu cudiando una puerta en las ruinas de Persépolis. Invisibles en esta foto, a los costados en alto relieve están las alas de ambas figuras (ya sé que toca creerme que son aladas, pero era esto o la foto de un detalle de la figura sin mucha gracia ;)

Los querubines no son de origen judío, menos cristiano, ni en su nombre ni en su apariencia ni en sus atribuciones. Cuando los judíos perdieron una guerra contra Babilonia a la que se dejaron meter por los egipcios (la Biblia no lo cuenta, pero la agresora no fue Babilonia y atacarla es como si Cuba hubiera atacado a Estados Unidos envalentonada por Rusia para acabar peleando sola) acabaron desterrados masivamente en Babilonia. Allá encontraron por todos lados figuras aladas protegiendo los edificios de sus dominadores y las funciones de estas criaturas en la mitología local era custodiar el Árbol de la Vida; no fue un paso difícil para el anonadado escriba judío trasplantar la criatura al Jardín del Edén judío. Esas estatuas se llaman los shedu y los ka-ri-bu, eran sus servidores, una palabra que significa “grande” o “bendecido” y eran los consejeros e intermediarios de las deidades mayores. No es difícil ver que “querubín” puede venir de “ka-ri-bu” y sus funciones míticas se parecen a las babilonias; los judíos se limitaron a poner una imaginería estéticamente imponente al servicio de Yahvé, lo cual no está mal en absoluto, pues el arte, de donde viniere, es una de las pocas herramientas que tenemos para aproximarnos un poco al misterio de la divinidad. Ahora, que sea una revelación divina, eso es cosa de cada quien.

Uno de los argumentos que suelen darse para refutar este ancestro pagano es que los querubines se mencionan en el Éxodo (eventos muy anteriores a Ezequiel y naturalmente al exilio) y son las figuras que custodian el Arca de la Alianza. No es mi intención meterme aquí con la fe de nadie, cada quien cree lo que más paz le traiga, pero la historia es otra: está probado que los primeros libros de la Biblia no fueron “escritos” por Moisés, pues aunque seguramente sí estableció él la ley judía sólo adquirieron su forma escrita en una época cercana al destierro, cuando “querubín” ya era argot popular

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